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WestPoint · Mirasys

Europeo, en tus servidores, y sin atarte.

Mirasys es un software de vídeo finlandés que se instala en tus máquinas, graba en tus discos y se licencia por cámara de una vez. No es la plataforma más grande de esta lista ni lo pretende: es la que contesta bien a un pliego que pide fabricante europeo, imágenes en casa y ninguna dependencia de una suscripción.

Cuando el pliego ya ha decidido la mitad.

Hay proyectos donde la elección no empieza por funciones. Empieza por tres condiciones.

Las tres aparecen juntas cada vez más: que las imágenes no salgan de las instalaciones del cliente, que el fabricante sea europeo o al menos que se pueda explicar de dónde viene el software y quién responde, y que el sistema no dependa de una suscripción que alguien pueda dejar de pagar.

Mirasys contesta a las tres sin esfuerzo, porque es lo que es: una empresa finlandesa que hace software de vídeo para instalar en servidores del cliente, con licencia por canal que se compra una vez. No hay nube obligatoria, no hay cámara propietaria y no hay nada que caduque y apague el sistema.

El problema que resuelve, para quien no la conoce: tener una instalación grande y bien gobernada —muchas cámaras, varios edificios, operadores con permisos distintos, archivo largo y exportaciones que valgan como prueba— sin comprar una plataforma de las grandes con todo lo que arrastran. Es una herramienta de oficio, no un catálogo.

Y un dato que explica su recorrido: lleva mucho tiempo en el mercado y parte de su historia ha sido fabricar el vídeo que otras marcas vendían con su propio logotipo. Eso deja una herencia concreta — soporta muchísimas cámaras, incluidas las viejas, y está hecho para que alguien de fuera lo adapte.

Cómo está construido.

Arquitectura clásica de servidor, con una separación que se nota al trabajar: administrar y operar son dos herramientas distintas.

  • Hay un servidor que gobierna la configuración y, debajo, los servidores que graban. Tiene una consecuencia para el proyecto: ese servidor conviene protegerlo y respaldarlo. La grabación no se detiene si se pierde, pero la administración sí, y recuperar un sistema sin su copia de configuración es una tarde larga.
  • La administración y la operación van separadas: el administrador da de alta cámaras, usuarios, perfiles y almacenamiento desde su herramienta; el operador trabaja en la suya —Spotter— con sus vistas, sus mapas y sus exportaciones. Eso permite dar mucha capacidad de uso sin dar nada de configuración.
  • Escalado: se añaden servidores de grabación según cámaras y retención, y el conjunto sigue siendo un sistema con un solo inicio de sesión. Para varios edificios con red propia entre ellos es cómodo; para sedes sueltas con conexión pobre, las plataformas de nube de esta lista encajan mejor, y hay que decirlo.
  • Grabación y redundancia: discos o cabina, copia a un segundo almacenamiento de lo que haya que conservar dos veces, y servidores de respaldo para que la grabación continúe si una máquina cae. Es dimensionado, no casilla: se calcula antes y se prueba apagando una máquina en la entrega.
  • Acceso desde fuera: una pasarela para web y móvil, con la red separada y una VPN. Aquí no hay un servicio del fabricante que haga de puerta, y eso significa dos cosas a la vez — nada sale de tu instalación sin que tú lo decidas, y hay trabajo de TI que alguien tiene que hacer.
  • SDK, integración y licencia: hay kit de desarrollo e interfaces para integrar accesos, intrusión, puntos de cobro o sistemas propios. La licencia es por canal y se compra una vez; el acuerdo de mantenimiento —versiones nuevas y soporte— se renueva aparte, y no renovarlo no apaga nada: te deja donde estabas.

Dónde vive el vídeo, y por qué aquí es fácil de explicar.

Esta plataforma no tiene la conversación de nube que tienen cinco de las siete que contamos. Tiene otra, y es más corta.

Las grabaciones están en los discos de tus servidores y no hay un servicio externo por el que pasen. Para el expediente de protección de datos eso significa que no hay transferencia internacional que justificar ni encargado de tratamiento al que auditar por la parte del vídeo, y en un pliego público significa que una casilla entera se contesta sin peros.

Lo que no desaparece, porque no desaparece nunca: quién puede ver qué, cuánto tiempo se conserva, cómo se informa a la plantilla, cómo se entrega una prueba y cómo se demuestra que no se ha tocado. Esa parte es igual en todas las plataformas de esta lista, y es donde se pierden los expedientes.

Y lo que sí hay que asumir es el trabajo que en una plataforma gestionada hace el proveedor: copias de la configuración, actualizaciones, discos que se sustituyen, vigilancia de que todo siga grabando y el acceso remoto montado con cabeza. Eso lo hace el cliente, lo hacemos nosotros con un contrato de mantenimiento, o no lo hace nadie — y la tercera opción es la habitual.

La licencia, y qué pasa al crecer.

Por canal y perpetua: una licencia por cámara, se compra una vez y se queda. Hay niveles de producto según las funciones que hagan falta, así que conviene acertar en el nivel desde el principio. El mantenimiento del software es el otro renglón: da derecho a versiones nuevas y a soporte, se renueva y va en el presupuesto del primer año y del quinto.

Un sistema que lleva seis años sin actualizar sigue grabando y empieza a ser un problema por otro lado, que es el de la seguridad del propio software. Y al crecer lo que hay que mirar son las máquinas y el disco: el cálculo de retención real se repite cada vez que entran cámaras nuevas o alguien sube la resolución de las que hay.

Para quién encaja, y para quién no.

Tiene un sitio muy claro, y fuera de ese sitio hay opciones mejores. Decirlo es parte del trabajo.

Encaja si…

El pliego o la política de la casa piden fabricante europeo, grabación en tus instalaciones y licencia que no caduque. Si hay bastantes cámaras en uno o varios edificios con red propia, operadores de verdad usando el sistema y un parque de cámaras variado que hay que integrar. Y si quieres una herramienta ordenada, con administración y operación separadas, sin pagar por cuarenta cosas que no vas a usar.

No encaja si…

Tienes muchas sedes pequeñas y dispersas sin nadie técnico: ahí una plataforma gestionada desde la nube te va a dar menos trabajo. Tampoco si el proyecto necesita la familia de equipos de integraciones más grande del mercado. Y conviene comprobar qué soporte y qué canal hay en tu país antes de comprometer una instalación grande, porque eso se nota el día de la avería y no el de la demo.

Analítica: qué trae, qué se le pone y dónde está el techo.

De serie trae lo que hace falta para trabajar: detección de movimiento por zonas, avisos por horario y por estado, entradas y salidas físicas para conectar con otros equipos, búsqueda por tiempo y por evento, y una exportación cuidada — la función que más se usa y la que menos se valora hasta que hay que entregar un vídeo a un juzgado.

Lo que se le añade: analítica de terceros integrada —conteo, cruce de línea, merodeo, objeto abandonado, matrículas— y la que traigan las cámaras buenas, cuyos eventos quedan en la misma línea de tiempo. El vídeo lo gobierna el VMS y el análisis se elige aparte, en vez de comprar un paquete cerrado.

El techo de la incluida, sin maquillaje: es detección por reglas geométricas. Rectángulos, líneas, tamaños y horarios. Sirve para una puerta que no debería abrirse a las tres de la madrugada y no sirve para saber si lo que pasa en una nave con gente trabajando es un problema. Si alguien vende lo segundo con lo primero, el resultado se conoce: avisos que nadie mira al mes de la entrega.

Y la declaración que toca: en la misma casa está IRIS Neural, el NVMS de Infinity Neural —la otra empresa del grupo, así que es producto nuestro y lo decimos antes de recomendarlo—. En muchas instalaciones conviven: el VMS gobierna cámaras, grabación y retención, e IRIS aporta la comprensión de la escena y decide qué merece la atención de una persona. Con una plataforma abierta y en tus propios servidores esa convivencia es de las más limpias: los dos sistemas toman los mismos flujos dentro de la instalación y nada sale fuera.

Qué hacemos nosotros.

Una plataforma en tus servidores devuelve el trabajo al sitio donde estaba: el proyecto, el cálculo y el mantenimiento.

  • El dimensionado: cuántos servidores de grabación, qué disco, qué cabina si hace falta, cuántos días de retención reales con la configuración que se entrega, y qué pasa con ese número cuando entren las cámaras del año que viene.
  • La red antes del software: vídeo separado de la red de la empresa, caudal entre edificios, armarios, alimentación y respaldo. En una instalación con varios edificios, la red decide la mitad de los problemas futuros.
  • La implantación: servidores, copia de la configuración desde el primer día, alta de cámaras de todas las marcas que haya, perfiles por puesto, calendarios de grabación y los servidores de respaldo probados apagando una máquina delante del cliente.
  • La operación, que aquí se diseña: las vistas que necesita cada puesto, los mapas, qué evento abre qué cámara y quién recibe el aviso a las cuatro de la mañana. Un sistema bien dimensionado con vistas mal pensadas se usa mal todos los días. Más las integraciones con accesos e intrusión, probadas en las dos direcciones.
  • La migración y el mantenimiento: convivencia con lo anterior, exportación de lo que haya que conservar del archivo viejo, y después actualizaciones controladas, discos, copias de configuración, encuadres y medición de la retención real. Medida, no estimada: son dos números distintos y el segundo siempre es más optimista.

Quién lo opera después de nosotros.

El reparto es el clásico, y la separación entre administrar y operar que trae la plataforma ayuda bastante a hacerlo bien.

  • TI: servidores, discos, copias —incluida la de la configuración del sistema, que es la que se olvida—, actualizaciones, red de vídeo, cuentas y el acceso remoto con VPN. Es infraestructura propia y se administra como el resto de la casa.
  • Seguridad: la operación completa, que aquí es de verdad un puesto de trabajo. Vistas, mapas, búsqueda, marcadores, exportaciones y la atención de los avisos. La herramienta de operación no deja tocar la configuración, así que esta parte se puede dar entera y sin miedo a quien tiene que usarla.
  • El matiz de esta plataforma, y es a favor: como administrar y operar están separados, el reparto se puede escribir tal cual —TI administra, seguridad opera—. En sistemas donde todo se hace desde la misma pantalla, ese reparto es una promesa; aquí es una configuración.
  • La frontera que hay que decidir igual: las reglas y los avisos. Se configuran del lado de administración y las decide quien responde del riesgo. Hay que sentar a los dos en la misma mesa una vez al año, porque la instalación cambia y los avisos se quedan como estaban.
  • Al integrador le exige oficio clásico —dimensionado, red, almacenamiento, integración— y un mantenimiento que de verdad se haga, porque no hay un proveedor en la nube vigilando el estado de tu sistema. Y conocer la plataforma: es menos común que las grandes, así que quien la monta tiene que haberla montado antes.
  • Formación en dos niveles —operación y administración— y la documentación de siempre más una cosa propia de aquí: el procedimiento de recuperación del servidor de configuración, con su copia y sus pasos. Más arquitectura, cálculo de retención, hoja por cámara, vistas y avisos en lenguaje normal, y las claves de administrador a nombre del cliente.

Empezar

¿Te lo pide el pliego, o te lo pide el sentido común?

Las dos razones llevan a la misma conversación. Cuéntanos cuántas cámaras hay, en cuántos edificios, qué retención necesitas y qué condiciones te impone quien aprueba el proyecto, y te decimos si esta plataforma es la respuesta o si en tu caso hay otra que te va a dar menos trabajo.