De serie trae lo que hace falta para trabajar: detección de movimiento por zonas, avisos por horario y por estado, entradas y salidas físicas para conectar con otros equipos, búsqueda por tiempo y por evento, y una exportación cuidada — la función que más se usa y la que menos se valora hasta que hay que entregar un vídeo a un juzgado.
Lo que se le añade: analítica de terceros integrada —conteo, cruce de línea, merodeo, objeto abandonado, matrículas— y la que traigan las cámaras buenas, cuyos eventos quedan en la misma línea de tiempo. El vídeo lo gobierna el VMS y el análisis se elige aparte, en vez de comprar un paquete cerrado.
El techo de la incluida, sin maquillaje: es detección por reglas geométricas. Rectángulos, líneas, tamaños y horarios. Sirve para una puerta que no debería abrirse a las tres de la madrugada y no sirve para saber si lo que pasa en una nave con gente trabajando es un problema. Si alguien vende lo segundo con lo primero, el resultado se conoce: avisos que nadie mira al mes de la entrega.
Y la declaración que toca: en la misma casa está IRIS Neural, el NVMS de Infinity Neural —la otra empresa del grupo, así que es producto nuestro y lo decimos antes de recomendarlo—. En muchas instalaciones conviven: el VMS gobierna cámaras, grabación y retención, e IRIS aporta la comprensión de la escena y decide qué merece la atención de una persona. Con una plataforma abierta y en tus propios servidores esa convivencia es de las más limpias: los dos sistemas toman los mismos flujos dentro de la instalación y nada sale fuera.