Saltar al contenido

WestPoint · AxxonSoft

La analítica la pone el servidor, no la cámara.

AxxonSoft hace software de vídeo con una idea distinta de la de casi todos: el análisis corre en el servidor, sobre las cámaras que ya tienes, sean viejas o nuevas. Eso abre puertas que otras plataformas cierran y trae sus propias facturas — en máquinas, en ajuste y en preguntas de compras.

Doscientas cámaras viejas que no se van a cambiar.

Ése es el escenario donde esta plataforma se entiende de golpe.

Hay instalaciones grandes —una fábrica, un complejo municipal, un puerto, un hospital— con un parque de cámaras hecho por capas a lo largo de quince años: marcas y generaciones distintas, ninguna con analítica dentro. Pedir analítica ahí suele significar cambiar las cámaras, y cambiar doscientas cámaras es un proyecto que no se aprueba.

AxxonSoft ataca eso: los detectores corren en el servidor, así que lo que hace falta para analizar no es una cámara nueva, es capacidad de cálculo en la máquina. Una cámara de hace diez años que siga dando una imagen decente puede participar en un conteo o en una detección de zona.

Y trae dos herramientas que se reconocen en cuanto se usan una vez: una permite revisar horas de grabación en minutos, porque junta en la misma vista lo que ocurrió en momentos distintos; la otra busca dentro del archivo por lo que pasó y no por la hora —un objeto que entró en esta zona, un vehículo de este color—. Quien haya revisado un fin de semana entero de grabación sabe cuánto vale eso.

Tiene además una segunda plataforma, más antigua y de otra naturaleza, para juntar en una consola vídeo, accesos, incendios y sistemas de planta. Es el camino de instalaciones industriales o críticas donde el vídeo es una parte del conjunto.

Cómo está construido.

Una plataforma clásica, en tus servidores, con una particularidad que lo condiciona todo: la analítica come máquina.

  • Arquitectura distribuida: varios servidores como un sistema único, con la configuración repartida en vez de colgando de una sola máquina, y se crece añadiendo máquinas. Hay mecanismos para que, si un servidor cae, otro recoja sus cámaras — dimensionado antes y probado apagando una de verdad.
  • Compatibilidad de cámaras: es una de las más amplias del mercado, incluyendo equipos antiguos y marcas que otras plataformas ya no soportan. En una instalación por capas eso es la diferencia entre integrar lo que hay y tirarlo.
  • Grabación en los discos de los servidores, con cabina y copia a un segundo almacenamiento, y grabación condicionada por eventos y por detectores — que es donde una plataforma con analítica de servidor ahorra disco de verdad, grabando mucho sólo cuando pasa algo.
  • Accesos, intrusión e instalaciones: aquí hay más que una integración de cortesía. Con la plataforma orientada a la integración entran controladores de acceso, centrales de incendios y sistemas de planta en la misma consola, con sus planos y sus procedimientos. Es trabajo de proyecto, no de asistente de instalación.
  • SDK, API y licencia: hay kit de desarrollo e interfaz de programación, y el licenciamiento es por canal y modular — la base por cámara, los detectores y funciones aparte. Permite empezar pequeño y obliga a hacer bien la lista desde el principio: al crecer, lo que sube la factura no son las cámaras, son las funciones multiplicadas por cámaras.

Lo que hay que resolver antes, y no es técnico.

Dos conversaciones que no se pueden dejar para el final. Las dos son de compras y de cumplimiento.

La primera es de origen y de cadena de suministro. En muchos pliegos europeos —y en casi todos los de sector público e infraestructura crítica— hoy se pregunta de dónde viene el software, qué empresa responde del contrato, dónde está el soporte y qué garantías hay de continuidad y de actualizaciones. Con AxxonSoft esa pregunta se hace antes de proyectar y se responde con documentación del fabricante y de su representación en tu país. No la contestamos nosotros: nos aseguramos de que esté contestada antes de que nadie firme.

La segunda es de seguridad del propio sistema, y vale para cualquier plataforma con mucho parque antiguo detrás. Un sistema de vídeo es software expuesto en la red de una empresa: hay que saber con qué periodicidad publica correcciones el fabricante, quién va a aplicarlas, en qué red viven los servidores y las cámaras y quién entra desde fuera. Cuando la respuesta es «ya lo mira el instalador», no hay respuesta.

Y un dato a favor: el vídeo se queda en casa. No hay nube obligatoria ni suscripción que gobierne el sistema, y para una instalación que tiene que explicar dónde están las imágenes eso simplifica el expediente. El acceso remoto se resuelve con VPN y con la red bien separada, que es trabajo de TI — y hay que decir que lo es.

El servidor, que es la factura que nadie cuenta.

Cuando la analítica corre en el servidor, el servidor deja de ser un sitio donde se guardan archivos. Cada detector sobre cada cámara consume, y los que trabajan con redes neuronales piden tarjeta gráfica. La cuenta no es «cuántas cámaras»: es cuántas cámaras, con cuántos detectores cada una, a qué resolución y a cuántas imágenes por segundo.

Por eso el presupuesto tiene dos partes y la segunda se olvida: licencias y máquinas. Hemos visto instalaciones donde la analítica se compró y nunca se encendió del todo, porque el servidor daba para grabar y no para pensar. La ventaja del mismo modelo es real: se añade analítica sin tocar una cámara ni subir a un poste, así que contar vehículos en un acceso ya grabado es licencia y capacidad, no obra.

Para quién encaja, y para quién no.

Es una plataforma de instalación grande y con parque heredado. Fuera de ahí hay opciones más cómodas.

Encaja si…

Tienes muchas cámaras de marcas y edades distintas y no vas a cambiarlas. Si necesitas analítica sobre lo que ya está puesto, o revisar archivo a menudo y rápido. Si el vídeo tiene que convivir en la misma consola con accesos, incendios o sistemas de planta. Si quieres que todo se quede en tus servidores. Y si hay equipo técnico —propio o nuestro— capaz de sostener una plataforma con muchos ajustes.

No encaja si…

Buscas poner en marcha veinte sedes pequeñas con poco trabajo: esto es lo contrario. Tampoco si la política de compras exige un fabricante de una procedencia concreta, o una lista larga de referencias locales y certificaciones: esa conversación hay que ganarla antes y a veces no se gana. Y tampoco si nadie va a ajustar los detectores, porque una analítica de servidor sin ajustar produce avisos que se acaban apagando.

Analítica: qué trae, qué se le pone y dónde está el techo.

Aquí la analítica no es un añadido, es el argumento: un catálogo amplio de detectores en el servidor —zonas, cruces, merodeo, objeto abandonado o retirado, conteo de personas, aforo, vehículos y matrículas, humo y fuego en algunas versiones— y la búsqueda forense, que consiste en preguntarle al archivo por lo que pasó y no por la hora.

Lo que se le añade: lo propio del fabricante por módulos, la analítica de las cámaras buenas que haya y lo que se integre por la interfaz de programación. Y cada cosa que se añade vuelve al mismo sitio: hace falta máquina.

El techo, que con tanto catálogo hay que decir más claro: son detectores. Detectan patrones definidos y necesitan que alguien los ajuste para esa cámara, esa luz y esa escena. Funcionan muy bien en lo delimitado —una zona, una línea, un recuento— y se quedan cortos cuando la pregunta es interpretativa: si lo que pasa ahí es normal o no, con tres cosas a la vez. Ningún número de detectores llega a eso, y prometerlo es lo que hace que al mes se apaguen los avisos.

Y la declaración obligada: en la misma casa está IRIS Neural, el NVMS de Infinity Neural —la otra empresa del grupo, producto nuestro, y lo decimos antes de recomendar nada—. En muchas instalaciones conviven: el VMS gobierna cámaras, grabación y retención, e IRIS aporta la comprensión de la escena, que es la pregunta interpretativa de la que acabamos de hablar. Con una plataforma abierta y en tus servidores la convivencia es técnica y sin sorpresas: las dos partes miran los mismos flujos, sin duplicar cámaras y sin sacar vídeo de la instalación.

Qué hacemos nosotros.

En esta plataforma el integrador se nota más que en ninguna. Para bien y para mal.

  • El dimensionado de verdad: cámaras, resolución, días de retención y —la parte que casi nadie calcula— qué detectores van sobre qué cámaras y cuánta máquina y cuánta tarjeta gráfica hace falta para eso. Escrito, con los supuestos a la vista.
  • La lista de licencias hecha antes, no después: base por canal y módulos por función, con el coste de ampliar dentro de dos años en la misma tabla. Es el modelo donde más fácil es llevarse una sorpresa al crecer.
  • La implantación: servidores, red de vídeo separada de la de la empresa, alta de cámaras de todas las marcas que haya, perfiles de usuario y tolerancia a fallos probada apagando una máquina.
  • El ajuste de los detectores cámara por cámara, que es el trabajo que decide si esto sirve: zonas, tamaños, horarios, sensibilidad y una semana de seguimiento viendo qué avisa y qué no. Una analítica de servidor recién instalada no está terminada, está empezada.
  • Las integraciones con accesos, intrusión o incendios cuando el proyecto las pide, con su procedimiento escrito y probadas provocando el evento real. Y después mantenimiento: actualizaciones controladas, encuadres, retención real y una revisión periódica de qué está avisando, cuánto de eso era verdad y qué hay que reajustar.

Quién lo opera después de nosotros.

Es la plataforma que más exige al que la mantiene, y la que más devuelve cuando hay alguien detrás.

  • TI: servidores, discos, copias, tarjetas gráficas, red de vídeo, cuentas y actualizaciones. Es infraestructura de verdad —más que en cualquier plataforma de nube de esta lista— y un equipo que ya gestiona servidores con carga de cálculo está en su terreno.
  • Seguridad: la operación diaria, los planos, los procedimientos de respuesta, la revisión de archivo y las exportaciones. Y algo que aquí es suyo más que en otras plataformas: decidir qué merece avisar. Un catálogo de detectores sin criterio se convierte en ruido, y el criterio no es técnico.
  • La frontera delicada: el ajuste de los detectores está en medio. Requiere manos técnicas y requiere saber qué es normal en esa nave a las tres de la madrugada. Lo hace bien un técnico sentado al lado de alguien que conoce la instalación.
  • Al integrador le exige continuidad: esta plataforma premia a quien la conoce y castiga el mantenimiento por visitas sueltas. Si el cliente no tiene equipo propio, necesita un contrato de mantenimiento que lo cubra de verdad, y eso se dice al principio.
  • Formación en tres niveles: el operador que mira, busca y exporta; el administrador del lado del cliente; y la sesión técnica con TI sobre servidores, respaldo y qué hacer cuando una máquina no vuelve. Las tres por escrito, porque la gente cambia.
  • Documentación: arquitectura de servidores y qué cámara graba en cuál, licencias y módulos con qué cubre cada uno, tabla de detectores configurados con sus parámetros y por qué se pusieron así, cálculo de retención, procedimientos de respuesta y las claves de administrador a nombre del cliente. La tabla de detectores es la que nadie entrega y la que hace falta el día que alguien pregunta por qué esa cámara avisa tanto.

Empezar

¿Cuántas cámaras tienes, y de cuántas marcas?

Si la respuesta son muchas y de varias generaciones, ésta es una de las conversaciones que merece la pena tener. Cuéntanos qué hay puesto, qué te gustaría poder detectar y qué exige tu departamento de compras, y te decimos qué se puede hacer con lo que tienes, qué máquina haría falta y dónde están los límites.