Esta web usa DOS cookies, las dos de Google Analytics, y las dos sirven sólo para saber qué páginas se leen y cuáles no. No hay píxeles publicitarios, no se construye ningún perfil y tu navegación no se comparte con nadie más.
No se instalan hasta que las aceptas. La primera vez que entras aparece un aviso abajo con dos botones del mismo tamaño; mientras no pulses uno, no se carga nada de Google: ni el programa, ni una cookie, ni una sola petición a sus servidores. Cerrar el aviso sin contestar o seguir navegando NO es aceptar, y aquí no se trata como si lo fuera.
Rechazar no limita nada. Se lee la web entera igual, con todo el contenido y todas las funciones. Y puedes cambiar de opinión cuando quieras desde «Cambiar cookies», al pie de cualquier página: si retiras el permiso, se le dice a Google que deje de medir y se borran las cookies que hubiera puesto, no sólo se quita el programa.
Tu respuesta se guarda en el almacenamiento local de tu navegador, no en una cookie, y no viaja a ningún servidor. Caduca a los dos años: un «sí» de hace cuatro años ya no dice nada de lo que quieres hoy.
Lo que sí ocurre, porque ocurre en cualquier web, es que el servidor anota la petición: tu dirección IP, la fecha, la página que pediste y el tipo de navegador. Sin la IP no se te podría devolver la página. Esos registros sirven para diagnóstico y seguridad, no se usan para medir audiencia ni para perfilar, y los gestiona el proveedor de alojamiento: el apartado 13 dice lo que hay y lo que falta saber sobre ellos.
Los vídeos son la otra cosa a vigilar, y está resuelta: se sirven desde youtube-nocookie.com y el reproductor no se carga hasta que pulsas sobre uno. Mientras no pulses, YouTube no recibe nada de ti. Al pulsar, se establece conexión con Google, que puede almacenar información en tu navegador conforme a su propia política — y por eso hay que pulsar, y por eso el reproductor no se monta solo.