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Trabaja con nosotros

Aquí se trabaja. Y aquí se aprende una barbaridad.

Las dos cosas van juntas y no se pueden separar. Si buscas un sitio tranquilo donde el día pase solo, éste no es. Si buscas aprender un oficio de verdad, con gente que lo sabe hacer y con tiempo para hacerlo bien, sigue leyendo.

Aquí se trabaja, y no de boquilla.

Lo decimos así porque es así, y porque quien viene tiene derecho a saberlo antes y no el primer martes.

Esto no es un sitio donde se calienta la silla. Hay días que salen redondos y días en que una instalación se complica a las seis de la tarde y hay que quedarse a resolverla, porque al otro lado hay un cliente que mañana abre. Se trabaja con plazos reales, con obras que no esperan y con sistemas que tienen que estar funcionando el día que se dijo.

Y hay una razón concreta para esa exigencia, que no es la de siempre. Lo que montamos no es una aplicación que se puede parchear el lunes: es un sistema de incendios en un edificio con gente dentro, un control de accesos que decide quién entra en una sala, una cámara a ocho metros que alguien tiene que subir a colocar. Un trabajo a medias aquí no genera un tique — genera un problema para personas concretas.

Eso no significa que se viva en la oficina. Significa que cuando se dice que algo estará, está, y que el que promete es el que después responde. Aquí no hay a quién echarle la culpa, y esa es la parte incómoda y la parte buena a la vez.

Una calle de un parque empresarial a media mañana. A la izquierda, una plataforma elevadora naranja sube a dos técnicos con casco y chaleco hasta lo alto de una farola, donde están montando una cámara. En el centro, la furgoneta blanca del equipo está abierta por detrás y se ven las herramientas y los rollos de cable, con conos alrededor. A la derecha, otro compañero trabaja agachado con un portátil dentro de un armario de conexiones.

Y aprendes una barbaridad.

Ésta es la parte que compensa, y es la razón por la que la mayoría se queda.

Por aquí pasa todo. Un mismo proyecto puede llevar cámaras, control de accesos, intrusión, detección de incendios, la red que lo transporta, los servidores que lo graban y la inteligencia artificial que entiende lo que ve. No hay muchos sitios donde una persona pueda tocar esa cadena entera, y menos donde pueda tocarla en la misma casa.

Se trabaja con más de un centenar de plataformas y fabricantes distintos, y no de oídas: proyectándolas, montándolas y manteniéndolas. Quien lleva unos años aquí sabe por qué un sistema funciona en una nave y falla en el muelle de al lado, y eso no se aprende en un curso — se aprende habiendo estado.

Y se aprende de la parte que casi nadie enseña: por qué un proyecto se torció, qué decisión de hace tres años se está pagando ahora, y cómo se le dice a un cliente que lo que pide no se puede hacer. Eso vale más que cualquier certificación, y es lo que convierte a un técnico en alguien a quien se le pregunta.

El equipo es lo que hay.

Nadie aprende esto solo. Lo que hace que aquí se aprenda rápido es que al lado hay gente que lleva años haciéndolo y que contesta cuando se le pregunta — y que pregunta cuando no sabe, que es la mitad que suele faltar.

Aquí no se penaliza decir «no lo sé». Se penaliza decir «sí se puede» sin haberlo comprobado, que es de donde salen los problemas caros. Un técnico que para una obra porque algo no le cuadra está haciendo su trabajo, no molestando.

Y nadie sube a un poste ni entra en un cuadro solo el primer día. Se va con alguien, el tiempo que haga falta, y el que va delante tiene el encargo explícito de enseñar y no sólo de acabar la instalación.

Te damos una carrera. Pero no con prisas.

Y esto va contra lo que hace medio sector, así que conviene explicarlo entero.

Hay empresas donde a los seis meses te cambian el título del puesto para que no te vayas, y a los dos años eres «responsable» de algo que todavía no sabes hacer. Funciona para la nómina y para el perfil de LinkedIn, y falla el día que hay que responder de un proyecto de verdad — porque el título llegó antes que el oficio.

Aquí es al revés y es más lento. Se empieza acompañando, se sigue haciendo, y se acaba decidiendo cuando ya se ha visto suficiente como para decidir bien. Nadie firma un proyecto antes de haber montado unos cuantos, y nadie va solo a una obra antes de haber ido acompañado a bastantes.

Lo que se construye así aguanta. Un técnico formado a fuego lento sabe por qué se hacen las cosas y no sólo cómo, y eso es la diferencia entre alguien que sigue un procedimiento y alguien que se da cuenta de que ese procedimiento no vale para ESTA instalación. Lo segundo tarda años y no hay atajo.

A cambio, lo que aprendes es tuyo y te lo llevas a donde vayas. Preferimos que te quedes, y la forma de conseguirlo no es atarte: es que aquí sigas aprendiendo cosas que en otro sitio no aprenderías.

A quién se le da bien esto.

Sin lista de requisitos, porque la titulación importa menos de lo que parece.

  • A quien le gusta entender cómo funcionan las cosas, no sólo que funcionen. Aquí eso se nota a la semana.
  • A quien no le importa decir que no sabe algo y busca hasta averiguarlo.
  • A quien es capaz de mirar una instalación y ver lo que va a fallar dentro de dos años. Eso no se pide de entrada: se aprende, pero hay que tener ganas de mirar.
  • A quien puede hablar con un cliente sin esconderse detrás del argot. La mitad del oficio es explicar por qué algo no se puede hacer como lo pedían.
  • A quien le importa que el trabajo esté bien terminado aunque nadie vaya a mirarlo. Un armario ordenado y unas etiquetas puestas no las ve el cliente: las ve el compañero que vuelva dentro de tres años.
  • Y a quien aguanta el frío de una obra en enero y el calor de una cubierta en agosto, porque una parte de esto se hace fuera.

Y no todo es subir a un poste.

Aquí caben más oficios de los que parece desde fuera. Éstos son los que existen en la casa; que haya hueco hoy en uno concreto es otra cosa, y se pregunta.

Técnico de campo

Instalar, poner en marcha y dejar funcionando. Se conduce, se sube y se trabaja en instalaciones de clientes: naves, oficinas, estaciones, obras.

Técnico de SAT

El servicio de asistencia técnica: diagnosticar, resolver en remoto lo que se pueda y salir cuando no. Es donde antes se aprende cómo falla todo.

Configuración y puesta a punto

Dejar el sistema haciendo lo que tiene que hacer: reglas, permisos, avisos, grabación. Es la parte que decide si una instalación sirve o sólo está puesta.

Comercial y preventa

Entender qué necesita alguien antes de proponerle nada, y saber decirle que no cuando lo que pide no se puede hacer bien. Aquí eso no es una objeción: es el trabajo.

Programación

Desarrollo en Infinity Neural: los modelos que miran las cámaras y el sistema donde vive todo. Aquí un fallo no da un error en pantalla, deja pasar algo que había que ver.

Datos e informes

Convertir lo que ven las cámaras en algo que se pueda leer y decidir: paneles, informes y el análisis de si el número que sale aguanta.

Administración

Contratos, documentación, expedientes y todo lo que hace que un proyecto se pueda demostrar después. En esto media obra es papel, y el papel también se hace bien o mal.

Logística y almacén

Que el material esté donde tiene que estar el día que hace falta. Un proyecto se retrasa por esto más veces que por lo técnico.

Y si lo tuyo es otra cosa que encaja aquí y no está en la lista, cuéntanoslo igual. La lista es de los oficios que hay, no de las puertas que están abiertas — y a veces se abre una porque aparece alguien, no al revés.

Qué tipo de trabajo es, en concreto.

Hay perfiles de campo —instalación, puesta en marcha, mantenimiento— que se pasan buena parte del tiempo en instalaciones de clientes: naves, oficinas, estaciones, obras. Aquí se conduce, se sube y se ensucia uno.

Hay perfiles de ingeniería y de proyecto, que deciden qué se pone y dónde antes de que exista, y que después responden de que aquello funcione. Se pisa la instalación igualmente: aquí no se proyecta desde un plano y un catálogo.

Y hay perfiles de desarrollo y de datos en Infinity Neural, que es donde se hace que las cámaras entiendan lo que ven. Es la parte de inteligencia artificial, y tiene su propia exigencia: aquí un modelo que falla no da un error en una pantalla, deja pasar algo que había que ver.

Lo que tienen en común los tres es que nadie está aislado. El que escribe el modelo habla con el que colocó la cámara, y eso es raro y es la razón por la que aquí se aprende tan deprisa.

Lo que no te vamos a contar.

Porque una página de empleo que promete de más se desmonta en la primera entrevista.

No te vamos a decir que esto sea una familia. Es un trabajo, y uno exigente. Lo que sí hay es gente que se ayuda, que es más útil y menos incómodo.

No te vamos a prometer que todos los días sean interesantes. Hay semanas de tirar cable, de rellenar documentación y de repasar cosas que ya sabes hacer. El oficio también es eso, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.

Y no te vamos a decir que aquí encaja todo el mundo. A quien busca un horario que no se mueve nunca y un trabajo que se olvida al salir, esto le va a resultar cuesta arriba — y no pasa nada, hay sitios donde eso está bien y este oficio no es uno de ellos.

Cómo escribirnos.

No hace falta que haya una oferta publicada.

Cuéntanos qué sabes hacer, qué te gustaría aprender y qué tipo de trabajo buscas. Con eso ya se puede tener una conversación, y si ahora mismo no hay hueco, te lo decimos — que es más útil que no contestar.

No hace falta carta de presentación ni currículum en un formato concreto. Interesa más una instalación que hayas montado, un problema que hayas resuelto o algo que hayas aprendido por tu cuenta, que una lista de cursos.

Y si estás empezando y no tienes experiencia, dilo y ya está. Aquí se empieza acompañando a alguien, así que la experiencia es lo que se viene a conseguir.

Lo que preguntan antes de escribir.

Las que más se repiten. Hay 22 sobre esto, y las otras 16 están en el índice de preguntas.

Todas las preguntas, por tema
¿Qué puestos hay en la empresa?

Ocho oficios distintos: técnico de campo, técnico de SAT, configuración y puesta a punto, comercial y preventa, programación, datos e informes, administración, y logística y almacén. No todo es subir a un poste, aunque desde fuera lo parezca.

Que un oficio exista no significa que hoy haya un hueco abierto en él, y eso se pregunta. A veces se abre una puerta porque aparece alguien y no al revés, así que si lo tuyo encaja aquí y no está en la lista, cuéntalo igual.

Los ocho oficios de la casa Cómo está organizado el grupo

¿Qué hace un técnico de campo en el día a día?

Instalar, poner en marcha y dejar funcionando. Se conduce hasta la instalación del cliente —naves, oficinas, estaciones, obras—, se monta lo que toca ese día, se prueba y se deja documentado. Hay días de tirar cable y días de resolver algo que no estaba previsto, y los dos son el trabajo.

La parte que no se ve desde fuera es que el resultado se juzga por cómo queda cuando nadie mira. Un armario ordenado y unas etiquetas puestas no las ve el cliente: las ve el compañero que vuelva dentro de tres años. Aquí eso cuenta.

Y se trabaja con lo que hay: frío en una obra en enero, calor en una cubierta en agosto. Una parte de esto se hace fuera y no hay forma de contarlo bonito.

El puesto de técnico de campo El trabajo de instalación, contado

¿Y un técnico de SAT, qué hace exactamente?

Atender lo que se rompe: diagnosticar, resolver en remoto lo que se pueda y salir cuando no se pueda. Entra una avería, hay que averiguar de dónde viene de verdad —que muchas veces no es de donde parece— y dejarla cerrada.

Es el puesto donde antes se aprende cómo falla todo. Un técnico de SAT ve en unos meses más formas de que un sistema se estropee que un técnico de campo en bastante más tiempo, porque le llega lo que no funcionó de decenas de instalaciones distintas. Por eso es un buen sitio para empezar aunque no lo parezca.

La otra mitad del trabajo es que el cliente no tenga que llamar: revisar lo que está enviando cada equipo y abrir el aviso nosotros cuando una cámara se ha quedado ciega y sigue encendida como si nada.

El puesto de técnico de SAT El servicio de asistencia técnica

¿En qué consiste el puesto de configuración y puesta a punto?

En dejar el sistema haciendo lo que tiene que hacer: reglas, permisos, avisos, plazos de grabación, quién recibe qué y cuándo. Es la parte que decide si una instalación sirve o sólo está puesta.

Suena a trabajo de pantalla y tiene mucho de conversación. Antes de configurar un aviso hay que entender la operación del cliente: qué turno hay a esa hora, quién va a mirar eso, qué pasa si salta un sábado. Una regla técnicamente perfecta que avisa a un correo que nadie abre es una regla que no existe.

El puesto de configuración Los programas que se configuran

¿Qué hace aquí un comercial?

Entender qué necesita alguien antes de proponerle nada, y saber decirle que no cuando lo que pide no se puede hacer bien. Aquí eso no es una objeción a esquivar: es el trabajo, y es lo que más se agradece después.

Lo que no es este puesto: recitar un catálogo, dar un precio por teléfono y cerrar. Ninguna propuesta de esta casa sale de un plano y un catálogo, así que quien vende pisa la instalación, mira las cámaras que hay y vuelve con lo que se puede y lo que no. Si hay que consultar algo, se dice que hay que consultarlo.

Por eso se tarda en soltar a alguien solo: hay que saber bastante del oficio para poder sostener una conversación así sin prometer de más.

El puesto comercial, en detalle Los sectores con los que se trata

¿Qué se programa en Infinity Neural?

Los modelos que miran las cámaras y el sistema donde vive todo. Es desarrollo de inteligencia artificial aplicada a vídeo, con la particularidad de que el resultado se ejecuta dentro de la instalación del cliente y no en un laboratorio.

Y tiene una exigencia propia que conviene entender antes de venir: aquí un fallo no da un error en una pantalla. Deja pasar algo que había que ver, o hace saltar un aviso que no tocaba, y al otro lado hay un turno de noche que a la tercera vez deja de hacer caso al sistema.

Lo raro de este sitio, y lo que hace que se aprenda deprisa, es que quien escribe el modelo habla con quien colocó la cámara. Se puede pedir que se mueva diez grados en vez de pelearse contra una imagen imposible.

Qué desarrolla Infinity Neural La tecnología Neural por dentro Qué es IRIS Neural, en su web

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Cuéntanos qué sabes hacer y qué querrías aprender. Si encaja, hablamos; y si ahora no hay hueco, te lo decimos claro.