Aquí hay una vía que no tienen las demás, y también el mismo techo que todas. Las dos cosas, en orden.
De serie, lo esperable: detección de movimiento por zonas, que es geometría —píxeles que cambian dentro de un rectángulo— y la razón de que un turno se llene de avisos cuando llueve o cambia la luz. Más la recogida de los eventos que las cámaras generan por su cuenta, que en esta marca es bastante.
Lo que se le añade, y es su vía propia: programas que corren DENTRO de la cámara. Conteo, cruce de línea, merodeo, objeto abandonado, matrículas, y analíticas de sector hechas por terceros. No hace falta servidor de analítica ni cuota por canal analizado, y el aviso llega al software como un evento más con el que se puede hacer una regla.
El precio de eso, que no es dinero: cada programa dentro de una cámara es un fabricante más con su versión, y hay que cuadrarlo con el firmware de la cámara y con la versión del software. Dos proveedores en el mismo sistema es trabajo de coordinación, y lo hace el integrador o no lo hace nadie.
El techo, igual que en casi todo el software de vídeo y sin rodeo: son reglas sobre formas y sobre clasificaciones. Describes una zona, un cruce o un tiempo y se vigila eso. Cubre la mayoría de lo que se pide. Lo que no llega es entender la situación: que dos personas discuten, que un operario hace algo inseguro que no consiste en cruzar una línea, que lo que se ve es raro aunque cumpla todas las reglas.
Y como lo que viene es una recomendación con parte interesada, va declarado antes: en la misma casa está IRIS Neural, el NVMS de Infinity Neural, la otra empresa del grupo. Es producto nuestro. Si no lo dijéramos, todo lo de arriba valdría menos.
En muchas instalaciones conviven: Camera Station gobierna cámaras, puertas, audio, grabación y permisos, que es lo que el cliente ya tiene pagado; IRIS aporta la comprensión de la escena. Y si lo que hace falta son dos zonas, una línea y un conteo, eso ya lo hacen tus cámaras: entonces esto basta y no hay que comprar nada.