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WestPoint · Software de vídeo · Milestone XProtect

XProtect es abierto. Eso es su virtud y su letra pequeña.

Es el VMS con el catálogo de integraciones más grande del sector: casi cualquier cámara y casi cualquier cosa que quieras conectar tienen un módulo. Lo que hay que entender antes de firmar es qué significa «abierto» el día que algo se rompe.

Qué es, y para quién se hizo.

Milestone vende software y no fabrica cámaras. Eso no es un detalle: es la decisión de la que sale todo lo demás.

Al no tener cámaras propias que colocar, su interés es que funcione con todas. De ahí una lista de dispositivos enorme y un catálogo de complementos de terceros —analítica, matrículas, accesos, cajas de supermercado— que no tiene casi nadie.

El problema que resuelve: una instalación que ha crecido a trozos y tiene cámaras de cuatro marcas compradas en cinco años distintos. En un sistema cerrado eso es un muro; aquí entran casi todas y se ven en la misma pantalla.

La contrapartida, dicha ya: cuando algo falla hay que averiguar de quién es. El módulo es de otra empresa, con su versión y su soporte. Abierto quiere decir que el módulo existe, no que haya un solo teléfono al que llamar.

Cómo está construido.

Un servidor que manda, uno o varios que graban, y piezas sueltas alrededor que se olvidan en el dimensionado.

El servidor de gestión guarda la configuración en SQL. Los servidores de grabación hablan con las cámaras y escriben el vídeo. Alrededor hay más servicios —eventos, registro, móviles— y cada uno consume: contar sólo cámaras y terabytes se queda corto de memoria.

El vídeo va en su propio almacén de ficheros, una carpeta por dispositivo, con una consecuencia que se descubre tarde: las grabaciones viven atadas al servidor que las escribió. Puedes mover una cámara; su histórico se queda donde estaba, así que consolidar tres servidores en uno obliga a mantener los viejos encendidos o a exportar.

La redundancia de grabación existe en las ediciones altas, no en todas. Es una frontera de producto y no de configuración: si el proyecto la necesita, puede no ser añadir una licencia sino cambiar de edición, que es uno de los saltos de precio más desagradables.

Para varias sedes hay dos caminos que se confunden siempre. La arquitectura federada une sistemas grandes en jerarquía. La interconexión es para lo contrario: sedes pequeñas con enlaces malos, que graban en local y de las que el centro trae el vídeo cuando lo pide.

Lo que se conecta, y lo que cuesta.

La plataforma de integración es su activo principal. También es donde se aprende a hacer preguntas incómodas a los proveedores.

Con accesos e intrusión no trae plataforma propia: integra la tuya con un módulo. Las preguntas previas son tres: quién lo mantiene, con qué versión del sistema de accesos está probado, y qué pasa cuando actualices uno de los dos. «Es compatible» no contesta ninguna.

El SDK es maduro y muy usado, y por eso el catálogo es grande. Para quien necesita que el vídeo aparezca en su aplicación de planta es una puerta abierta de verdad, con el coste de siempre: lo que se desarrolla hay que mantenerlo.

De cámaras, estar en la lista significa que se ve y se graba. Las funciones particulares de cada cámara llegan o no según el módulo concreto, y eso se comprueba con el modelo exacto delante, no con la marca.

Cómo se licencia, y qué llega el tercer año.

Dos capas. La edición, que marca el techo: redundancia, federación, interconexión y mural de vídeo son funciones de edición. Y las licencias de dispositivo, una por canal: un codificador con cuatro cámaras analógicas consume cuatro, no una.

Encima, la suscripción de mantenimiento, que permite saltar a versiones nuevas. Sin ella el sistema sigue grabando; el problema es que las cámaras que compres en dos años necesitan un módulo que viene en versiones nuevas. Es quedarse sin poder comprar cámaras modernas.

Y el escenario que hay que ver venir: se entra con una edición media porque es una sede, y a los dos años abren la segunda y quieren redundancia. Eso es volver a licenciar. No es un abuso del fabricante: es que la pregunta de los tres años no se hizo.

Para quién encaja y para quién no.

Su fuerza y su debilidad son la misma cosa vista de dos lados.

La aprovecha

Instalaciones con cámaras de varias marcas y varias épocas. Quien no quiere depender de un fabricante de hardware. Quien necesita conectar el vídeo con algo propio y raro. Y muchas sedes pequeñas con malas líneas: la interconexión está hecha para eso.

Paga de más

Quien tiene cincuenta cámaras de una sola marca, en una sede, y no va a integrar nada. Paga una apertura que no va a usar y administra varios servicios en vez de un equipo cerrado. Ahí la familia de equipos del fabricante de las cámaras sale más simple, y decirlo es parte del trabajo.

El error de cálculo típico

Entrar por la edición mínima que cubre el día uno. Se firma barato, funciona, y a los dos años la segunda sede obliga a cambiar de edición. Preguntamos siempre a qué se va a parecer la instalación en tres años, aunque incomode.

Qué hacemos nosotros.

Lo de cualquier plataforma, con las decisiones que ésta concretamente obliga a tomar.

  • La elección de edición, justificada por escrito contra un horizonte de tres años. Es la decisión más cara de deshacer y se toma antes de la primera factura.
  • El cálculo de carga de verdad: no sólo terabytes, también memoria por servidor, dispositivos por servidor, y qué pasa en la hora punta de visionado, cuando todos los operadores abren lo mismo a la vez.
  • Las reglas y horarios de grabación, que es donde se ahorra disco sin perder nada: continuo de día a menos calidad y por evento de noche a plena calidad. Casi nunca se discute, porque lo de serie ya funciona.
  • La migración: el histórico anterior no se importa, y entre XProtects con consolidación de servidores vale el mismo aviso: las grabaciones no siguen a la cámara. Se convive o se exporta, y ese tiempo se presupuesta.
  • La documentación: inventario con modelo y firmware, qué servidor graba qué, mapa de licencias, y la lista de módulos de terceros con su versión, su proveedor y su renovación. Esa última es la que nadie tiene y la que hace falta el día de la actualización.
  • El mantenimiento, en el orden correcto: revisar los módulos de terceros primero y actualizar después. Al revés es cómo se pierde la integración de accesos dos semanas.

Quién lo opera después.

Esta plataforma reparte bien el trabajo. Si no se reparte, se queda entero en informática y la parte de seguridad no la lleva nadie.

Informática está en su terreno con la infraestructura, y tiene una tarea que se olvida: vigilar el espacio y el estado de los discos de grabación, que se llenan y se desgastan con un patrón distinto al de un servidor de oficina.

Seguridad se queda usuarios y permisos, qué cámara ve quién, reglas de grabación, alarmas y —sobre todo— la exportación. Quién puede sacar imágenes, con qué autorización y qué queda registrado es una decisión de protección de datos, no de informática.

Y hay que dárselo de verdad: un responsable de seguridad que abre un ticket para dar de alta a un vigilante acaba compartiendo contraseñas, y ahí se pierde la auditoría.

Al integrador le quedan los saltos de versión con el inventario de módulos revisado antes, los cambios de arquitectura, y las averías de frontera, que aquí son la mayoría: algo no funciona y no está claro si es la cámara, la red o el módulo de un tercero.

Formación: media jornada para el operador sobre sus propias vistas, una jornada larga para el administrador de seguridad y una sesión técnica para informática. Más un guion de media página por tarea repetitiva, que es lo que de verdad se usa a los seis meses.

Analítica: qué trae, y dónde está el límite.

Aquí la respuesta honesta empieza por lo que NO trae, porque es justamente su modelo de negocio.

De serie trae detección de movimiento, que es geometría: píxeles que cambian en un rectángulo. Es la razón por la que un turno se llena de avisos cuando llueve.

Lo que la diferencia no es la analítica que trae, es la que se le puede poner: de terceros, especializada, de sector. Si buscas una analítica muy concreta de un nicho muy concreto, aquí es donde más probable es que exista.

Y el precio de eso: cada analítica añadida es otro fabricante, otra licencia, otro soporte y otra versión que tiene que cuadrar. Tres proveedores en el mismo sistema es un trabajo de coordinación que normalmente hace el integrador.

El límite real, tanto de la incluida como de casi toda la añadida: detecta hechos definidos de antemano. Lo que no llega es el entendimiento de la situación: que alguien está forzando algo en vez de usarlo, o que un grupo se comporta como no es normal ahí a esa hora.

Y la declaración, que va por delante de la recomendación: en la misma casa está IRIS Neural, el NVMS de Infinity Neural, la otra empresa del grupo. Es producto nuestro, lo hacemos nosotros, y por eso esto no es una opinión neutral.

En la práctica conviven: XProtect gobierna las cámaras, la grabación, los permisos y el histórico; IRIS aporta la comprensión de la escena. Y si hace falta una analítica de reglas bien puesta, ésa es la respuesta correcta, cuesta menos y lo decimos.

Qué es IRIS Neural

Si estás comparando.

Empezar

¿Cuántas marcas de cámara tienes puestas?

Es la pregunta que decide si esta plataforma te encaja, y casi nadie sabe la respuesta exacta. Dinos cuántas cámaras hay, de qué marcas y de qué años, cuántas sedes y qué líneas las unen, y te decimos qué edición hace falta, qué licencias hay que contar y qué módulos habría que comprobar antes de prometer nada.