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Sin ventilador, porque el ventilador es lo primero que se muere.
Equipos compactos y sin partes móviles para instalar donde no hay sala técnica: un cuarto, un armario de calle, una nave. Resuelven muy bien un problema concreto, y conviene saber qué se pierde frente a poner un servidor de verdad.
Qué clase de fabricante es.
Axiomtek · Borde — Equipos sin ventilador para instalar donde no hay sala. Y lo que lo define no es el tamaño: es lo que no lleva dentro.
Son equipos industriales pensados para vivir donde un ordenador normal no vive. Sin ventilador: el calor se saca por la propia carcasa, que hace de radiador. Sin disco giratorio, con memoria de estado sólido. Con un rango de temperatura de trabajo declarado que va bastante más allá del de un equipo de oficina, y a menudo alimentados a doce o veinticuatro voltios en lugar de a la red, para poder colgarse de la misma fuente que el resto de la electrónica de un armario.
Suelen traer además cosas que en un servidor no existen: montaje en carril dentro de un cuadro eléctrico, entradas y salidas para hablar con otros equipos, puertos serie para electrónica antigua, y a veces conexión para un módem móvil. Son los detalles que convierten un ordenador en un aparato instalable en una pared.
Dónde encaja de verdad.
En los sitios donde la conversación del armario y la sala técnica no tiene respuesta.
En un punto remoto con pocas cámaras: una nave apartada, un aparcamiento, una planta de bombeo, una subestación. Ahí hace falta grabar en el sitio porque la línea hasta el centro no aguanta todo el vídeo, y no hay cuarto, ni armario climatizado, ni nadie que vaya a mantener un servidor.
En el borde, haciendo el trabajo antes de enviar: analizar ahí mismo lo que pasa en unas pocas cámaras y mandar al centro sólo lo que importa, en vez de subir todo el vídeo. Eso cambia la cuenta de la línea de comunicaciones, que en sitios remotos es lo que más cuesta.
Y como controlador de un punto concreto: la electrónica de una barrera, el equipo que lee matrículas en una entrada, el que reúne las señales de un cuadro. En todos esos casos lo que se valora no es la potencia: es que funcione cinco años en un sitio donde hace calor, hay polvo y no entra nadie.
Qué se gana y qué se pierde frente a un servidor de verdad.
Ésta es la sección honesta de esta página y la razón de que exista.
Se gana poder instalar donde no había sitio, y se gana fiabilidad mecánica: sin ventiladores y sin discos giratorios hay mucho menos que se rompa. Se gana consumo bajo, que en un punto alimentado con respaldo pequeño importa mucho, y se gana instalación: en un armario de calle o en un carril de cuadro cabe donde un servidor no entra.
Se pierde capacidad, y hay que decir cuánta. Menos potencia para descomprimir y analizar vídeo, así que el número de cámaras que aguanta es modesto y hay que medirlo en vez de suponerlo. Menos bahías, lo que significa pocos días de grabación a no ser que se le cuelgue almacenamiento. Una sola fuente de alimentación, sin redundancia. Y menos sitio y menos disipación para una tarjeta gráfica: hay equipos de esta clase que aceptan aceleración, y siempre es una fracción de lo que cabe en un servidor.
Se pierde también la parte de gestión que en un servidor se da por hecha: la consola remota independiente que permite encender y diagnosticar la máquina aunque esté apagada no suele estar, y eso en un punto remoto es justo lo que se echa de menos. Se compensa con otras cosas —un relé que corte la alimentación a distancia, un encendido automático al volver la luz—, pero hay que diseñarlo, no sale de serie.
Por eso la regla es sencilla: esto es para donde no hay alternativa razonable. Si hay un cuarto, corriente y alguien que lo mantenga, un servidor de verdad da más por el mismo dinero. Si no hay nada de eso, esto resuelve el problema y un servidor, simplemente, no se puede instalar.
Lo que hay que decidir antes de instalarlo.
Cuatro cosas, y las cuatro se olvidan en los puntos remotos.
Cuántos días de grabación van a caber ahí de verdad. Un equipo compacto con una memoria de estado sólido guarda muy pocos días de varias cámaras: la cuenta se hace igual que en cualquier otro sitio —caudal por cámara, horas, restas— y casi siempre obliga a colgarle almacenamiento o a decidir que ahí sólo se guardan unos días y lo importante se sube al centro.
Cómo se llega hasta él. Si no hay fibra, va a haber un enlace por radio o un módem móvil, y entonces hay que decidir qué viaja por ahí: desde luego no todo el vídeo, sino avisos, imágenes y lo que alguien pida ver. El acceso para administrarlo se hace por un túnel y nunca abriendo un puerto a internet.
Qué pasa cuando se va la luz y cuando vuelve. Alimentado a baja tensión puede colgarse de una fuente con batería, que en un punto remoto es más sencillo que un equipo de respaldo; y tiene que arrancar solo cuando vuelve la corriente, porque nadie va a ir a encenderlo.
Y quién va a ir si deja de responder. Es la pregunta que decide el diseño de un punto remoto: si la respuesta es «alguien en dos semanas», entonces hace falta poder reiniciarlo a distancia, poder ver por qué se cayó y aceptar que durante esas dos semanas ese punto no graba.
Dónde no lo pondríamos.
Como grabador central de una instalación grande, no. Con muchas cámaras, gente mirando mosaicos y un plazo largo de grabación hace falta un servidor con bahías, fuentes redundantes y consola remota. Estirar un equipo compacto hasta ahí es ahorrar en la pieza que menos conviene.
Y no lo pondríamos para analítica exigente. Hay equipos de esta clase que aceptan aceleración y pueden analizar unas pocas cámaras, y está muy bien para lo que es; pero si lo que hace falta es analizar muchas cámaras o hacer preguntas complejas sobre la imagen, eso pide otra máquina y se dice antes, no después de instalar doce puntos.
Qué hacemos nosotros con él.
- Medir, no suponer: cuántas cámaras aguanta ese equipo con el software real y con el vídeo de ese sitio, y cuántos días caben dentro. El número que se entrega sale de la prueba.
- Decidir qué se queda en el punto y qué sube al centro, con la línea de comunicaciones dimensionada para eso y no para todo el vídeo.
- Resolver la alimentación y el arranque: fuente con batería si hace falta, encendido automático al volver la luz y forma de cortarle la corriente a distancia para reiniciarlo sin ir.
- Resolver el ambiente: dentro de un armario adecuado para el sitio, con el rango de temperatura del equipo comprobado contra la temperatura real de agosto, y los cables entrando por abajo y sellados.
- Y dejar escrito qué pasa si ese punto se cae: quién se entera, en cuánto tiempo, qué se pierde mientras tanto y quién va.
Quién lo administra cuando nos vamos.
Tu equipo de informática puede, y en puntos remotos lo que manda es cómo se llega hasta él.
El equipo en sí se administra como cualquier máquina pequeña: actualizaciones, vigilancia de que está vivo y de que sigue grabando, y aviso cuando deja de responder. Eso lo lleva informática con sus herramientas, y conviene que lo lleve, porque un punto remoto que nadie vigila deja de grabar y nadie se enterará hasta que alguien pida una grabación.
Lo que hay que acordar es el acceso: por un túnel, con credenciales propias del cliente, y sin exponer el equipo a internet. Y un aviso de «este punto ha dejado de grabar» que llegue a alguien que pueda hacer algo. Eso es más importante aquí que en cualquier otro sitio de esta lista, porque nadie pasa por delante de la máquina.
Lo nuestro es el dimensionado y el sitio: volver a medir si se añaden cámaras a ese punto, comprobar que la temperatura del armario sigue dentro del rango del equipo y decidir cuándo ese punto ha crecido tanto que ya pide un servidor. Eso pasa más a menudo de lo que parece: lo que empezó con cuatro cámaras tiene doce tres años después.
Dónde seguir.
Un punto remoto se decide con tres cosas: cuánto graba, por dónde se llega y qué ambiente hay alrededor.
Empezar
¿Tienes un punto donde no cabe un servidor?
Cuéntanos cuántas cámaras hay, qué ambiente es, por dónde llega la comunicación y cuántos días hay que guardar ahí. Te decimos si un equipo sin ventilador resuelve el punto, cuántas cámaras aguanta de verdad y qué se pierde respecto a un servidor.