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WestPoint · Redes · Ubiquiti

Hace muchísimo por lo que cuesta. Y tiene un techo.

Switches, Wi-Fi y enlaces de exterior con una controladora propia que se entiende en una tarde. Es una compra muy razonable en una instalación mediana, y hay sitios donde se queda corta. Los dos lados se cuentan aquí.

Qué clase de fabricante es, y en qué se le reconoce.

Ubiquiti — Wi-Fi, conmutacion y enlaces exteriores con controladora propia. Su virtud es una relación entre precio y capacidad que no tiene casi nadie.

Ubiquiti prioriza que la red se vea bien y se administre sin esfuerzo, por un precio que no se parece al de las marcas grandes. Todo —switches, puntos de Wi-Fi, enrutador, enlaces de exterior y también sus propias cámaras— se gobierna desde una misma controladora con una pantalla clara, con mapas, con gráficas de consumo y con el nombre de cada aparato conectado. Quien la ve por primera vez entiende su red mejor que antes, y eso tiene valor real.

Lo que sacrifica es la profundidad y el respaldo. No hay una línea de comandos completa con la que bajar al fondo de un problema, las funciones avanzadas de red son las justas, y el soporte del fabricante no funciona como el de una casa de gama alta: se resuelve con documentación, comunidad y sustitución de equipo. Las versiones nuevas a veces cambian cosas que funcionaban, y por eso aquí no se actualiza el mismo día que sale.

Se le reconoce en instalaciones medianas bien hechas: una nave con oficinas, un hotel, una comunidad grande, un polígono, un club deportivo. Sitios con decenas de puntos, no cientos, y con alguien espabilado dentro pero sin departamento de redes.

Cómo se administra.

La controladora propia es la mitad del producto, y conviene entender dónde vive.

Hay una aplicación que descubre todos los aparatos, los adopta y los configura: se crean las redes separadas, se decide qué puerto va a qué red, se ve cuánta corriente da cada puerto y se ve qué aparato está colgado. Para una instalación de cámaras esto es muy cómodo: el mapa de qué cámara está en qué puerto —que en otras marcas hay que fabricar a mano— aquí sale solo.

Esa controladora se puede tener dentro de casa, en un aparato pequeño del propio fabricante o en un servidor, o usar la vía en nube del fabricante para llegar desde fuera. La diferencia con una marca puramente de nube es importante y hay que decirla: si la controladora se apaga, la red SIGUE funcionando. Los switches conmutan y el Wi-Fi da servicio; lo que se pierde es la administración y las estadísticas. La controladora no es el cerebro del tráfico, es el panel de mando.

Dónde encaja bien en una instalación de seguridad.

En el acceso de instalaciones medianas, que es la mayoría: un armario o tres, decenas de cámaras, un grabador, separación de tráfico bien hecha y un presupuesto real. Ahí hace exactamente lo que hay que hacer y deja dinero para gastar donde de verdad importa, que suele ser la cámara, el disco y el cableado.

Dónde se queda corta, y no lo dice el folleto.

Esto es lo que hay que saber antes de ponerla en una instalación grande.

En el centro de una red grande. Cuando cientos de cámaras concentran caudal hacia un grupo de grabadores, el trabajo consiste en afinar: cuánta memoria de paquetes tiene cada equipo para aguantar los golpes de tráfico, cómo se tratan las colas, cómo se controla la multidifusión puerto a puerto, cómo se enrutan varias redes entre sí con filtros finos. Ahí las funciones existen en versión básica y la herramienta no te deja bajar al detalle, y lo que no se puede medir no se puede arreglar.

En la recuperación rápida. Los caminos redundantes se cierran con los mecanismos estándar, que tardan del orden de segundos en recomponer la red, y no hay los protocolos de anillo casi instantáneos de los equipos industriales ni el comportamiento de dos equipos que se presentan como uno solo. Si la instalación no puede quedarse ciega ni unos segundos, ésta no es la gama.

En el soporte y en el ciclo de vida. Una instalación crítica compra también a quién llamar con un contrato, un calendario de versiones previsible y la garantía de encontrar el mismo modelo dentro de cuatro años. Esas tres cosas son el punto flojo, y en una instalación de cincuenta cámaras apenas se noten; en una de quinientas, se notan todas a la vez.

Lo que decide de verdad en un proyecto de vídeo.

Cuatro cosas. La primera se nos ha cruzado en instalaciones ajenas más veces que ninguna otra.

  • La potencia, que es donde el precio bajo se cobra. Hay modelos con muchos puertos de PoE y un presupuesto total modesto, y la mezcla es peligrosa: parece que caben veinticuatro cámaras porque hay veinticuatro puertos. Se suma el consumo de invierno de cada cámara, se compara con el total del equipo y se deja un tercio de margen. También hay que mirar qué norma de alimentación soporta cada puerto, porque las cámaras con calefactor o con iluminación fuerte piden más de lo que da un puerto básico.
  • La multidifusión, si el sistema de vídeo la usa. Cuando varias pantallas ven la misma cámara, algunos sistemas envían una sola copia que la red reparte. Si el switch no está configurado para escuchar quién quiere esa copia, la manda a todos los puertos y un solo flujo satura la red entera. Aquí se puede activar el control necesario, pero hay que activarlo y hay que comprobar que alguien en esa red está preguntando quién quiere qué: el fallo clásico es que funciona dos minutos y luego se para.
  • El camino de subida y la memoria de paquetes. Un switch de acceso barato con un solo enlace hacia el armario principal y poca memoria descarta cuando las ráfagas de varias cámaras coinciden. No se ve en ninguna gráfica de uso medio: se ve en la grabación, como trozos de imagen roto. Se reparte la carga en más enlaces o se sube la gama en el punto de concentración, que suele ser un solo equipo.

Licencias y suscripciones, y qué pasa cuando caducan.

La parte de red no va por suscripción: el equipo se compra, la controladora no se paga y las actualizaciones tampoco. Esto es parte de por qué sale la cuenta, y conviene decirlo claro porque en esta misma lista hay marcas donde la licencia mantiene el equipo encendido. Aquí, no: lo que se compra funciona aunque nadie pague nada más.

Quién la administra cuando nos vamos.

Es una de las marcas en las que el cliente se queda de verdad con su red, y eso es un argumento a favor.

El día a día lo lleva el cliente sin discusión: ver qué cámara está desconectada, reiniciar un puerto, añadir un punto de Wi-Fi, cambiar la clave de la red de invitados, mirar cuánto tráfico hay. La pantalla está pensada para eso y una sesión de dos horas con un procedimiento de una página basta. En instalaciones medianas es la marca con la que más clientes acaban administrando su red ellos mismos.

Lo que se queda en nuestro lado, o en el de quien mantenga: el diseño de la separación de tráfico y del direccionamiento, las reglas de qué puede hablar con qué, el cálculo de potencia cuando se añaden cámaras y las actualizaciones. Esa última es la importante: es la marca donde más veces una subida automática ha cambiado un comportamiento, así que conviene que la decida alguien y no el calendario.

Y si el equipo de informática del cliente ya tiene su marca para toda la casa, no venimos a cambiársela. Muchas veces la conversación correcta es justo la contraria: ellos mandan en su red, nosotros ponemos la parte de cámaras con lo que nos pidan, y si lo que nos piden no llega a lo que hace falta, se explica con la cuenta hecha y antes de firmar.

Qué hacemos nosotros, y lo que no prometemos.

La cuenta de potencia y de caudal antes de elegir modelo, la separación de las cámaras con salida a internet cerrada, la controladora dentro de casa y respaldada, las cámaras con dirección fija y documentada, y la versión de firmware fijada y anotada. Con las pruebas de siempre: todo encendido midiendo vatios, el enlace de subida saturado a propósito y un corte de cable con cronómetro.

No somos canal autorizado ni integrador certificado de nadie, y no vamos a decirte que ésta sea mejor marca que otra. Te vamos a decir hasta dónde llega y qué pasa a partir de ahí.

Lo que se decide antes de elegir marca de red

Dónde seguir.

Lo que no cambia con la marca —cuánto caudal genera el vídeo, por qué las cámaras van separadas, cuándo toca fibra— está contado en el área.

Empezar

¿Una instalación mediana y un presupuesto real?

Cuéntanos cuántas cámaras son, de qué tipo, en cuántos armarios y si hay alguien dentro que quiera llevar la red. Te diremos qué se resuelve bien con esta gama, qué punto conviene reforzar y dónde gastar el dinero que te ahorras.