WestPoint · Redes · MikroTik
Muchísimo control por poco dinero. Y hay que saber lo que se hace.
Por el precio de un switch de marca grande se monta media instalación. A cambio, el equipo no te protege de ti mismo: hace exactamente lo que le has dicho, incluso cuando lo que le has dicho está mal.
Qué clase de fabricante es, y en qué se le reconoce.
MikroTik — Enrutado y radioenlaces con mucho control por poco dinero. Es el fabricante más honesto de esta lista y el menos amable.
MikroTik prioriza una cosa: que el aparato haga todo lo que técnicamente puede hacer, sin esconder nada y sin cobrar por funciones. El sistema que llevan dentro es el mismo en el equipo de cincuenta euros y en el de mil, así que el pequeño enruta, filtra, hace túneles, reparte direcciones, mide tráfico y se programa igual que el grande. En ninguna otra marca de esta página se compra tanta capacidad por tan poco.
Lo que sacrifica es el acompañamiento. No hay valores por defecto que te salven, no hay un asistente que impida una configuración peligrosa, y el soporte del fabricante no es un teléfono con un contrato detrás: es documentación, foros y una comunidad enorme. Los nombres de las cosas son suyos y no siempre coinciden con los del resto del mundo, así que quien viene de otra marca tiene que desaprender un rato.
Se le reconoce en los enlaces de radio y en los enrutadores de sitios pequeños y medianos: proveedores de internet rurales, campings, polígonos, instalaciones repartidas con tiradas largas entre naves. Y se le reconoce en las dos formas de encontrarlo montado: impecable, hecho por alguien que sabía, o un campo de minas hecho por alguien que copió una receta de un foro.
Cómo se administra.
Tres caminos para lo mismo, y el que se elige dice mucho de quién va a mantener esto.
Hay un programa de escritorio propio que muestra toda la configuración en ventanas, un panel web y una línea de comandos completa. Los tres hacen lo mismo y la línea de comandos es la que conviene, porque la configuración entera se puede volcar a un fichero de texto, guardarla, compararla y aplicarla a otro equipo. Eso permite trabajar con plantillas sin pagar por una herramienta de gestión.
Además se programa de verdad: tiene lenguaje de guiones y tareas programadas dentro del propio aparato, así que se pueden automatizar comprobaciones, avisos y reacciones sin ningún servidor externo. Es una de esas capacidades que no aparecen en una comparativa de prestaciones y que cambian el día a día de quien mantiene cuarenta sitios.
Dónde encaja bien en una instalación de seguridad.
En el enlace con el exterior y entre edificios sin fibra. Unir dos naves separadas por un descampado, llevar cuatro cámaras a una báscula que está a trescientos metros, sacar una caseta de obra a la red: ahí un par de equipos de radio de esta casa resuelven en una mañana lo que por zanja son semanas y mucho dinero. Con la salvedad de siempre: un radioenlace necesita visión directa y un cálculo previo, no buena voluntad.
Dónde no la pondríamos, y esto es lo honesto de la página.
Para quién es y para quién no. La diferencia no es el tamaño de la instalación: es quién la va a mantener.
No la pondríamos donde el cliente necesite poder llamar a un fabricante con un contrato de respuesta. En una infraestructura donde una caída tiene consecuencias, parte de lo que se compra es a quién reclamar un domingo, y eso aquí no existe en la forma en que lo espera una organización grande. Hay instalaciones críticas funcionando con esto y funcionando bien, pero con alguien dentro que lo domina.
Y no la pondríamos si nadie —ni el cliente ni nosotros— se va a hacer dueño de mantenerla. Éste es el punto de verdad: un equipo de esta casa sin actualizar y con la administración accesible desde internet es un blanco, y ha habido fallos conocidos que se aprovecharon a gran escala precisamente en equipos que nadie volvió a mirar después de instalarlos. No es un defecto del fabricante: es que aquí nada se arregla solo. Si la respuesta a «quién lo actualiza» es nadie, hay que poner otra cosa.
Lo que decide de verdad en un proyecto de vídeo.
Cinco, y la primera es la que hunde más instalaciones con esta marca.
- Si el tráfico lo mueve el chip o el procesador. Estos equipos llevan un chip de conmutación que mueve paquetes a toda velocidad sin esfuerzo, y un procesador general que hace lo demás. Según cómo se configure —y es muy fácil configurarlo mal— el tráfico deja de pasar por el chip y empieza a pasar por el procesador, y ahí el caudal se desploma. El síntoma es exactamente el de una red mal dimensionada: imágenes a saltos con el procesador del equipo al cien por cien y nadie mirando ese dato. Es la avería más típica de esta marca y no se arregla comprando más equipo: se arregla configurando bien.
- El caudal sostenido del enrutado, no el de la hoja. Las cifras de rendimiento se miden en condiciones ideales y con paquetes grandes; con filtrado encendido, mucha sesión abierta y paquetes pequeños, la realidad es otra. Para vídeo, que es caudal constante y no ráfagas, el número que importa es el sostenido con todo encendido.
- La potencia, contada a la baja. Si se usan como switch de acceso, se suma el consumo de invierno de cada cámara y se compara con el presupuesto del equipo, sin contar con que sobra. Y se mira de dónde sale esa corriente, porque varios de estos equipos se alimentan por el propio cable de red y eso encadena una limitación más.
- Qué pasa cuando se cae un enlace. Estos equipos cierran caminos redundantes con los mecanismos estándar, que tardan entre uno y varios segundos en recomponer la red. No es la recuperación en milisegundos de los equipos industriales, y eso es una decisión de diseño: si quedarse ciego veinte segundos una tarde cuesta dinero, el anillo tiene que ser de otra clase.
Licencias, y qué pasa cuando caducan.
Aquí hay poco que temer y conviene decirlo, porque es el contraste fuerte con otras marcas de esta lista. El equipo viene con su licencia de por vida incluida en el precio: no hay suscripción anual, no hay función que se apague, no hay fecha de caducidad que deje un switch parado. Lo que se compra, se queda.
Lo que sí cuesta dinero todos los años es el mantenimiento: alguien tiene que leer las notas de las versiones, actualizar y comprobar. Eso no viene en la caja y es el coste real de esta marca. Quien no lo presupuesta se está engañando con el ahorro.
Quién la administra cuando nos vamos.
La respuesta más sincera de las diez páginas: depende de tu equipo, y bastante.
Si tu departamento de informática tiene a alguien que sabe de redes de verdad, esto es un regalo: control total, sin licencias, sin depender de nadie, y con capacidad de automatizar lo que quiera. Hay equipos de TI que prefieren esta marca precisamente por eso, y cuando llegamos a un cliente así lo que hacemos es ponernos de acuerdo con él, no convencerle de otra cosa.
Si no hay nadie con ese perfil, lo honesto es decirlo por delante. Las tareas del día a día —ver si una cámara está conectada, reiniciar un puerto, mirar cuánto tráfico pasa— son asumibles con una sesión de formación y un procedimiento de una página. Cambiar reglas de filtrado, tocar el árbol de la red, modificar el enrutado o actualizar no lo son: ahí un cambio pequeño deja la instalación funcionando y mintiendo, o simplemente te deja fuera del equipo.
Así que la frontera se dibuja con el cliente en la mesa y se escribe: qué puede tocar su gente, qué avisa antes, y quién es responsable de actualizar y cada cuánto. Con copia de la configuración guardada fuera del equipo, una vía de acceso alternativa y las claves de administrador a nombre del cliente. Si no queda nadie responsable de actualizar, esta marca no es la respuesta y lo decimos antes de venderla.
Qué hacemos nosotros, y lo que no prometemos.
No tenemos ninguna relación contractual con el fabricante que contarte, y no vamos a decirte que esto sea mejor ni peor. Vamos a decirte para quién es: para quien tiene criterio propio dentro, o para quien acepta que alguien se haga cargo de mantenerlo. Para el resto, hay opciones más caras y más tranquilas.
Dónde seguir.
Antes de elegir marca hay decisiones que no cambian: cuánto caudal, hasta dónde llega el cobre, cuándo toca fibra y qué pasa si se corta un cable.
Empezar
¿Hay que llevar red a donde no hay zanja?
Cuéntanos qué dos puntos hay que unir, si se ven entre ellos, cuántas cámaras van por ahí y con qué calidad. Te diremos si un enlace de radio lo resuelve, cuánto caudal puedes contar el peor día del año y qué hace falta para que aguante el invierno.