WestPoint · Hardware · QNAP
Crecer por bahías está bien. Hasta que son cuatro cajas encadenadas.
Almacenamiento en red de la misma liga que el anterior, con más variedad de hardware y más formas de ampliar. Eso es una ventaja real, y trae dos cosas que hay que administrar: la cadena de expansión y todo el software que no se va a usar.
Qué clase de fabricante es.
QNAP · Almacenamiento — Almacenamiento en red y expansion por bahias. Con un carácter propio que conviene conocer.
Es almacenamiento en red para empresa mediana, administrado desde el navegador, y con un catálogo más ancho que la media: modelos con más ranuras de ampliación, con redes más rápidas de serie, con bahías para discos de estado sólido además de los giratorios, y cajas de expansión para añadir bahías cuando se llenan las primeras.
Eso da margen de maniobra en un proyecto de vídeo. Se puede poner una red más rápida hacia el servidor de grabación, o dedicar unos discos rápidos al índice del software de vídeo y los giratorios al vídeo, que es la separación que de verdad mejora la sensación de velocidad cuando alguien busca por fecha y hora.
Y trae, como todos los de esta clase, un catálogo grande de aplicaciones que se pueden instalar dentro. En un equipo de oficina eso es una ventaja. En un equipo que sostiene la grabación de un sistema de seguridad, lo que sobra estorba: cada cosa instalada es algo más que actualizar y algo más por donde se puede entrar.
Ampliar por bahías: lo que gana y lo que cuesta.
Es el argumento de venta más repetido y el que menos se explica entero.
La idea es buena: cuando se llenan las bahías, se engancha una caja de expansión por un cable y se añaden más discos sin cambiar de equipo. Para un sistema que ha crecido de veinte a treinta y cinco cámaras, eso resuelve el problema sin tirar nada.
Lo que hay que saber es que ese cable es ahora una pieza del sistema. Si se suelta o falla, el volumen que vivía a los dos lados se queda a medias, y según cómo esté configurado eso puede significar grabación detenida. La regla que seguimos es no repartir un mismo volumen entre la caja principal y la expansión cuando se puede evitar: cada caja con sus volúmenes, y así una avería se queda donde está.
Y hay un efecto acumulado: dos cajas se llevan bien, cuatro encadenadas ya son un sistema frágil y difícil de vigilar, con más cables, más fuentes y más cosas que se pueden quedar a oscuras. Cuando la cuenta sale en cuatro cajas, lo honesto casi siempre es cambiar de liga en vez de seguir encadenando.
La cuenta de los días, y el disco que falla.
Las dos cosas que deciden si este equipo cumple, y valen igual para cualquier marca de esta clase.
La cuenta: la capacidad de la caja no es la del folleto. Hay que restar lo que se pierde al formatear, los discos que se dedican a la redundancia, el margen libre que conviene no tocar y, sobre todo, hay que usar el caudal real de las cámaras y no su media de catálogo. Una escena con movimiento gasta bastante más que una quieta, y el verano gasta más que el invierno. Lo resumimos en una frase que repetimos mucho: un número de terabytes no es un número de días.
El disco que falla: con redundancia, se rompe uno y el sistema sigue. Lo que hay que tener en la cabeza es la reconstrucción, que con discos grandes son muchas horas y a veces días. Mientras dura, los demás discos van al máximo y ya no hay protección: es el momento de más riesgo de la vida del sistema. De ahí dos decisiones: con discos grandes, tolerar dos fallos en vez de uno, y dejar un disco de repuesto dentro para que entre solo.
Y la frase que hay que decir siempre, aunque suene repetida: un conjunto de discos con redundancia no es una copia de seguridad. Protege de que se rompa un disco. No protege de un borrado, de un incendio ni de que alguien se lleve la caja.
Dónde encaja, y dónde deja de encajar.
Encaja en instalación mediana, igual que su competencia directa, y encaja especialmente cuando hace falta algo concreto del hardware: más caudal de red hacia el grabador, discos rápidos para el índice del software de vídeo, o ampliación por bahías porque se sabe que la instalación va a crecer a plazos.
Deja de encajar por los mismos tres motivos de siempre. Cuando el caudal de escritura y de lectura simultáneas pasa de lo que una caja así sostiene con holgura. Cuando el sistema no puede pararse, porque aquí hay una sola controladora y una avería o una actualización detiene el almacenamiento. Y cuando la capacidad sólo se alcanza encadenando varias cajas.
Hay un cuarto motivo que no es técnico: si el cliente tiene un departamento de informática con criterio que prefiere un almacenamiento de empresa porque ya sabe operarlo, esa preferencia vale. Administrar dos clases de almacenamiento distintas cuesta más que la diferencia de precio.
Dónde no lo pondríamos.
Con acceso desde internet, nunca. Los almacenamientos en red accesibles desde fuera han sido objetivo de ataques masivos, y uno cifrado por un extorsionador se lleva por delante la grabación entera. Esto vive en su propia red, sin salida directa, actualizado y con contraseñas propias. Si hay que mirarlo desde fuera, se entra por un túnel y no abriendo un puerto.
Tampoco con la mitad del catálogo de aplicaciones instalado. En un equipo que sostiene la grabación se instala lo que hace falta y nada más, y lo que viene de serie y no se usa se apaga. No es manía: cada cosa encendida es una puerta y una actualización pendiente.
Y no lo pondríamos como único lugar donde existe una grabación importante, ni con discos de sobremesa dentro, ni en un armario cerrado sin ventilación: una caja llena de discos es una fuente de calor constante, y el calor es lo que mata los discos.
Quién lo administra cuando nos vamos.
Tu equipo puede, y con esto hay un poco más que vigilar que en un equipo más simple.
El día a día es sencillo: estado de los discos desde el navegador, avisos por correo, cambiar un disco roto, comprobar que las copias se hacen. Eso lo lleva una persona de informática sin dificultad, y conviene que lo lleve: el almacenamiento de vídeo tiene que estar en el inventario y en los avisos de la casa, no ser una caja que sólo mira el instalador.
Lo que añade trabajo respecto a un equipo más simple es precisamente su flexibilidad: hay más software dentro que actualizar, y si hay cajas de expansión hay que vigilar también sus fuentes y sus cables. Así que el acuerdo incluye una cosa más: una revisión trimestral de las actualizaciones pendientes y de lo que está instalado y no se usa.
Lo nuestro sigue siendo la cuenta: qué pasa con los días de grabación cuando entran cámaras nuevas, cuándo conviene dejar de encadenar cajas y cambiar de liga, y una comprobación al año pidiendo la grabación del día más antiguo que promete el contrato.
Dónde seguir.
La caja importa menos que lo que lleva dentro y menos que el armario donde vive.
Empezar
¿Se te ha llenado el almacenamiento de vídeo?
Cuéntanos qué tienes puesto, cuántas cámaras graban y cuántos días hay que guardar. Te decimos si se resuelve ampliando bahías, si conviene cambiar de clase de almacenamiento y qué va a pasar con los días de grabación en cada caso.