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WestPoint · Cámaras · Vivotek

Vivotek se hizo un nombre con el ojo de pez. Sigue siendo su terreno.

Taiwanesa, hoy dentro del grupo Delta. Catálogo profesional de tamaño medio, pensado para encajar en el software de vídeo de otros, y con fama merecida en cámaras panorámicas de techo.

Qué clase de fabricante es.

Un fabricante de tamaño medio que ha elegido ser buen invitado en casa de otros.

Su apuesta es la integración: equipos que se entienden con casi cualquier software de vídeo, con herramientas para configurar en serie y sin obligar a montar su propio sistema. Para un integrador eso es cómodo, y para el cliente significa no quedarse atado.

Donde se le reconoce es en la panorámica de techo: una cámara con objetivo de ojo de pez que cubre una habitación entera desde un punto, y el programa después endereza la imagen para que se pueda mirar en trozos. Bien usada sustituye tres cámaras y tres cables.

Lo que sacrifica es escala y gama altísima. No tiene el catálogo de los gigantes ni la especialización de las casas de nicho, y en proyectos muy grandes aparece menos. A cambio la gama profesional está a un precio razonable y se comporta de forma previsible.

Dónde se porta bien.

En interiores con techo bajo donde hay que ver la sala completa: comercio, oficinas, aulas, salas de espera, zonas de caja, pasillos que se cruzan. Una cámara en el techo en vez de tres en las paredes, con una canalización en lugar de tres.

Y en instalaciones medianas con el software de vídeo ya decidido, donde lo que se busca es equipo profesional que entre sin pelearse y sin pagar por una familia de equipos entero.

Dónde no la pondríamos.

Y lo primero hay que decirlo claro, porque es el malentendido más frecuente con las panorámicas.

Una cámara de ojo de pez reparte sus píxeles en toda la habitación, así que el detalle cae a medida que uno se aleja del centro. Sirve para saber qué pasa y por dónde ha ido cada uno; no para identificar a quien entra por una puerta a doce metros. Donde haga falta eso, va otra cámara apuntando a la puerta, y las dos cosas no se sustituyen.

Tampoco la proponemos en exteriores duros con distancias largas, ni en proyectos grandes donde lo que se exige es un compromiso largo de ciclo de vida y repuesto. Ahí hay casas con más músculo para sostener eso diez años.

La analítica que lleva dentro, y dónde se acaba.

La gama actual trae detección de intrusión en zonas, conteo de personas y clasificación de lo que se mueve, y en las panorámicas el conteo sobre la imagen enderezada funciona bien para saber cuánta gente entra y por dónde pasa.

El límite tiene algo propio: sobre una imagen de ojo de pez, una persona en el borde se ve estirada y pequeña, así que cualquier analítica acierta menos ahí que en el centro. Eso no se arregla con ajustes; se arregla colocando la cámara donde la zona importante quede cerca del centro.

Lo que viene ahora es una recomendación con parte interesada, así que va declarado: en la misma casa está IRIS Neural, el NVMS de Infinity Neural, la otra empresa del grupo. Es producto nuestro. Preferimos que lo sepas leyendo esta línea.

Lo que aporta es comprender la situación y no sólo contar pasos, y relacionar esa cámara con el resto. Y si lo que hacía falta era saber cuánta gente pasa por una zona, la cámara sola basta y lo decimos.

Qué es IRIS Neural

Qué hacemos nosotros.

  • Decidir qué resuelve una panorámica y qué no, punto por punto. Lo normal es una panorámica para la sala y una cámara normal para la puerta, no una cosa en lugar de la otra.
  • La altura y el sitio exacto en el techo, que en una panorámica es la decisión entera: manda la zona que tiene que quedar cerca del centro, no la simetría del falso techo.
  • La luz del local, porque una panorámica mira a todas partes a la vez y eso incluye la ventana: con un escaparate a contraluz, media imagen se va a quemar y hay que preverlo.
  • La puesta a punto con el local en marcha y a la hora de más paso, y la comprobación de que la imagen enderezada se ve bien en el programa del cliente, que no siempre es el del fabricante.
  • El mantenimiento: firmware, contraseñas del cliente, limpieza de la burbuja y revisión del encuadre en cada visita.

El ángulo y la altura no se discuten en el montaje.

En una panorámica de techo no hay ángulo que ajustar después: lo único que se decide es dónde se taladra y a qué altura queda. A tres metros y sobre la zona que importa, la imagen sirve durante años; medio metro de más y cuatro metros desplazada, y la parte útil de la escena acaba en el borde, que es donde esta clase de cámara ve peor. Eso se decide en el proyecto, con el plano del techo delante.

Qué le vas a pedir a esa imagen

Dónde seguir.

Empezar

¿Quieres cubrir una sala con una sola cámara?

Cuéntanos cómo es el local, a qué altura está el techo y qué tendrías que poder ver: si basta con saber qué pasa y por dónde, o si hay que reconocer a la gente. Con eso te decimos si una panorámica llega o si hacen falta dos cámaras.