Saltar al contenido

WestPoint · Redes · Zyxel Networks

Para treinta cámaras no hace falta una red de campus.

Gama media con gestión en nube incluida: switches con alimentación por el cable, Wi-Fi y enrutado para instalaciones pequeñas y medianas. La gracia de esta página es decir hasta dónde llega, que es más de lo que la gente cree y menos de lo que algunos venden.

Qué clase de fabricante es, y en qué se le reconoce.

Zyxel Networks — Conmutacion y Wi-Fi de gama media. Su terreno es el que más instalaciones tiene y menos páginas web.

Zyxel prioriza resolver con poco dinero lo que una instalación pequeña o mediana necesita de verdad: puertos con corriente para las cámaras, redes separadas, un enlace de fibra entre dos armarios, Wi-Fi razonable y una pantalla desde la que ver todo eso sin montar un servidor. No intenta competir en el centro de una red de campus y no hay por qué pedírselo.

Lo que sacrifica es la profundidad: menos memoria de paquetes en los equipos de acceso, funciones avanzadas en su versión básica, recuperación de la red medida en segundos y no en milisegundos, y un soporte que no es el de una casa de gama alta. Y el ciclo de vida de un modelo concreto es más corto, lo cual importa cuando hay que comprar el mismo switch cuatro años después.

Se le reconoce donde está la mayoría de las instalaciones reales: una nave con oficinas, una clínica, un colegio, un hotel pequeño, una comunidad de propietarios grande, una delegación. Veinte, cuarenta, sesenta cámaras, un grabador, uno o dos armarios y nadie de informática dentro.

Cómo se administra.

Dos caminos. El equipo se puede configurar solo, desde su propia página web, como se ha hecho siempre: suficiente para un armario y perfectamente válido. O se puede adoptar en la plataforma en nube del fabricante y administrar todos los sitios desde una pantalla, con los aparatos vistos en un mapa, con el consumo de cada puerto y con avisos cuando algo se cae.

La segunda vía tiene un nivel de uso sin coste con lo básico, y niveles de pago que añaden funciones e histórico. Eso es una diferencia práctica importante respecto a las marcas de nube de gama alta: aquí se puede tener gestión centralizada en una instalación pequeña sin meter una cuota anual en un presupuesto que no la soporta.

Dónde encaja bien en una instalación de seguridad.

En el acceso y en el armario único de instalaciones pequeñas y medianas: alimentar las cámaras, separarlas en su propia red, cerrarles la salida a internet, llevar el tráfico al grabador y tener un enlace de fibra si hay dos edificios. Eso es el noventa por ciento de lo que hace falta en una instalación de este tamaño, y lo hace.

Y en el sitio donde el presupuesto es real. Una parte de nuestro trabajo es que el dinero vaya donde se nota: en una instalación de treinta cámaras, gastar en la óptica correcta, en el disco adecuado y en cableado bien hecho rinde más que gastarlo en un switch de gama alta cuyas funciones nadie va a encender. Decir eso es parte del trabajo, aunque el presupuesto baje.

Dónde no la pondríamos.

Cuatro sitios, y están bastante claros.

En el punto donde se concentra el tráfico de muchas cámaras. Ahí hace falta memoria de paquetes para absorber los golpes —cada fotograma completo de cada cámara es una ráfaga a toda velocidad— y enlaces de subida holgados. Un equipo de acceso económico en ese punto descarta, y lo que se ve es imagen roto sin ningún error en ninguna pantalla.

Donde la instalación no puede quedarse ciega ni unos segundos. La recuperación de caminos se hace con los mecanismos estándar y tarda del orden de segundos, que con cámaras significa reconexiones y algún hueco de grabación. Si eso cuesta dinero, el anillo tiene que ser de otra clase.

En exterior severo, en planta industrial o en un armario de intemperie sin climatizar. Un switch de oficina metido en un armario de aparcamiento se reinicia el primer día de calor, y eso vale para todas las marcas: ahí toca equipo industrial.

Y en organizaciones con un pliego de seguridad exigente, con control de acceso a la red, registro de cambios y auditoría. No es que no haya funciones: es que no llegan al nivel de detalle que pide un pliego así, y forzarlo es firmar algo que no se puede demostrar.

Lo que decide de verdad en un proyecto de vídeo.

Cuatro, y la primera es la que más instalaciones de este tamaño estropea.

  • La potencia, contada de verdad. Un switch de veinticuatro puertos con alimentación y un total modesto de vatios no alimenta veinticuatro cámaras de exterior: el total lo pone la fuente que lleva dentro. Se suma el consumo de la noche más fría —calefactor y foco de infrarrojos encendidos— y se compara con ese total. Y hay que mirar qué norma de alimentación admite cada puerto, porque en la gama media es normal que sólo algunos puertos den la potencia alta que piden los domos motorizados.
  • El enlace hacia el grabador. Si el grabador está en otro armario, ese único cable lleva el tráfico de todas las cámaras a la vez, sumado y constante. Se hace la cuenta del peor rato del día y se añade lo que consumen las pantallas que miran en directo, que es tráfico de salida además del de entrada.
  • La separación y el cierre hacia internet. Es la función que más vale de un switch gestionado y la que más veces está sin usar: cámaras en su propia red, sin salida al exterior, sin verse entre ellas y sin ver un ordenador de la empresa. Esta gama lo hace perfectamente; lo que falta no es el equipo, es que alguien lo configure.
  • Las direcciones fijas y documentadas. Con direcciones repartidas automáticamente basta un corte de luz para que dos cámaras se cambien el sitio: las imágenes siguen llegando y lo que el grabador guarda como muelle de carga es el vestuario. Se descubre meses después buscando otra cosa, y es gratis evitarlo.

Licencias y suscripciones, y qué pasa cuando caducan.

El equipo se compra y funciona. La gestión en nube tiene un nivel básico sin coste y niveles de pago por aparato que añaden funciones, avisos y más histórico. Y en la parte de cortafuegos, como en toda la industria, los servicios de seguridad —filtrado de contenidos, firmas— van por suscripción.

Cuando un nivel de pago caduca, el switch no se para: sigue conmutando, sigue dando corriente y se sigue pudiendo administrar, aunque con menos funciones y menos histórico. Es la diferencia de fondo con las marcas donde la licencia mantiene el equipo encendido, y en una instalación pequeña esa diferencia es tranquilidad: si un año nadie renueva nada, la vigilancia sigue grabando.

Quién la administra cuando nos vamos.

En estas instalaciones suele no haber departamento de informática, y eso cambia la respuesta.

Si hay alguien de informática —propio o externo—, la red es suya y nosotros pedimos lo que necesitamos por escrito: esta red para las cámaras, estos vatios, este caudal, esto puede hablar con esto y nada más. Es la conversación de siempre y se resuelve en media hora cuando se llega con la cuenta hecha.

Si no hay nadie, que es frecuente en este tamaño, entonces hay que dejar la instalación preparada para que la lleve una persona de mantenimiento sin formación en redes. Eso son tres cosas concretas: la pantalla de gestión en nube a nombre del cliente con su propia cuenta, un procedimiento de una página con las cuatro acciones que puede hacer —ver qué cámara está caída, reiniciar un puerto, comprobar un cable, llamar— y el mapa de qué cámara está en qué puerto con qué dirección, impreso y pegado dentro del armario.

Lo que no vamos a hacer es quedarnos con la contraseña del switch para que dependan de nosotros. Las credenciales de administrador van a nombre del cliente. Si nos quieren llamar, que sea porque les resulta útil y no porque no pueden entrar en su propia red.

Y el tono, que va en las diez: si ya hay una red montada y la lleva alguien, nos adaptamos a ella. Sólo proponemos cambiar algo cuando de verdad no llega —la potencia, el caudal, la separación— y lo explicamos con números antes de firmar, no en el tercer mes.

Lo que se decide antes de elegir marca de red

Dónde seguir.

El área cuenta lo que vale para cualquier marca: cuánto caudal genera el vídeo, hasta dónde llega el cobre, cuándo toca fibra y qué se comprueba uno mismo.

Empezar

¿Treinta cámaras y un presupuesto que tiene que cuadrar?

Cuéntanos cuántas cámaras son, de qué tipo, cuántos armarios hay y dónde está el grabador. Haremos la cuenta de potencia y de caudal y te diremos qué hace falta de verdad. Si con esta gama sobra, te lo decimos, y el dinero que sobra se gasta donde se nota.