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WestPoint · Hardware · Lenovo

El puesto del operador también es un problema de dimensionado.

Servidores de bastidor para grabar, y estaciones de trabajo para el sitio donde se mira. Esa segunda mitad se presupuesta casi siempre con un ordenador de oficina, y es la que más quejas produce el primer mes.

Qué clase de fabricante es.

Lenovo · Servidor — Servidores de bastidor y estaciones para puesto de operador. Y ese doble papel es justo lo que lo hace útil aquí.

Por un lado, servidores de bastidor de catálogo: referencia estable, gestión remota con su propia dirección de red, contrato de soporte con plazo y lista de piezas. Es la misma conversación que con cualquier fabricante grande y vale lo mismo: lo que se compra no es la máquina, es que exista un recambio dentro de cinco años.

Por otro, estaciones de trabajo y equipos de sobremesa profesionales. Eso importa porque en un sistema de vídeo hay dos máquinas distintas y se suelen confundir: la que graba y la que muestra. La que graba trabaja todo el día sin que nadie la mire; la que muestra es la que se lleva las quejas, porque es donde alguien abre dieciséis cámaras a la vez y ve que el vídeo se mueve a tirones.

El puesto de operador, que nadie dimensiona.

Es el sitio donde se nota si el sistema está bien hecho, y casi siempre se presupuesta con el ordenador más barato del catálogo.

Mostrar vídeo es descomprimirlo. Un mosaico de dieciséis cámaras son dieciséis vídeos descomprimiéndose a la vez en esa máquina, no en el servidor. Si además hay dos o tres monitores, y en uno de ellos un mapa o una lista de alarmas, el trabajo se multiplica. Un ordenador de oficina lo hace durante un minuto y luego empieza a perder fotogramas, y quien está delante concluye, con razón, que el sistema va mal.

Lo que arregla eso no es el procesador: es la tarjeta gráfica, porque lleva dentro una pieza dedicada a descomprimir vídeo que hace ese trabajo con una fracción del esfuerzo. Al elegirla, lo que hay que mirar es cuántos monitores saca, a qué resolución y si el programa de vídeo sabe usar ese descompresor. Conviene comprobarlo con el software real, porque no todos lo aprovechan igual.

Y hay un detalle de los que sólo aparecen a los dos años: los monitores de un centro de control están encendidos dieciséis horas al día, y un monitor de oficina no está hecho para eso. Ni la silla, ni la ventilación del cuarto, ni el cable que cruza por el suelo. El puesto es una instalación, no una compra.

Dónde encaja en una instalación de vídeo.

En el servidor de grabación de una instalación mediana o grande, con la misma cuenta de siempre: bahías, memoria, pico de descodificación y sitio reservado para una tarjeta gráfica si algún día se va a analizar el vídeo. Y en la máquina del software de accesos, que no tiene por qué compartir hierro con el vídeo.

Y en el puesto de visualización, que es donde esta casa aporta algo que los demás grupos de esta lista no cubren: una estación con tarjeta gráfica de verdad, varias salidas de vídeo y garantía en el sitio. También en el puesto de quien revisa grabaciones para sacar pruebas, que es otro perfil: menos monitores y más capacidad de moverse rápido por horas de vídeo.

Dónde no lo pondríamos.

Un equipo de sobremesa no es un servidor de grabación, y es la sustitución más habitual cuando hay que ajustar un presupuesto. No lleva fuentes redundantes, no tiene bahías para crecer, su controladora de disco es otra cosa y no está pensado para escribir sin parar durante años. Funciona, y falla antes y peor: un día, sin aviso, y con la grabación dentro.

Tampoco lo pondríamos en ambiente industrial sin más: polvo de nave, vibración o cuarenta grados en agosto no son el sitio de una estación de oficina. Ahí el equipo es otro, sin ventilador y con rango de temperatura ampliado.

Y en una instalación pequeña, un servidor de bastidor sigue sobrando: doce cámaras y una persona mirando se resuelven con un grabador cerrado y un puesto decente.

Qué hacemos nosotros con él.

La mitad del trabajo está en decidir qué máquina hace qué.

  • Separar los dos dimensionados y escribirlos aparte: lo que pide el servidor que graba y lo que pide cada puesto que mira. Son cuentas distintas y juntarlas es cómo se llega a un sistema que graba bien y se ve mal.
  • Probar el puesto con el software real y con el mosaico más grande que se vaya a usar, antes de comprar los demás. Una prueba de media hora decide la compra de seis equipos.
  • Dejar sitio, fuente y aire para una tarjeta gráfica en el servidor aunque hoy no haya analítica. Es la reserva más barata de todo el proyecto.
  • La gestión remota del servidor configurada, en su red, con contraseña del cliente y avisando por correo de cualquier avería.
  • El papel: qué lleva cada máquina, qué garantía tiene, cuándo se acaba y cómo se rehace un puesto si se rompe el lunes por la mañana.

Quién lo administra cuando nos vamos.

Los servidores y los puestos, tu equipo de informática. Esto es su oficio.

Las estaciones de un centro de control se gestionan como cualquier otro equipo de la casa: inventario, actualizaciones, antivirus y copia de la configuración. Y es mejor que sea así, porque un puesto que no está en el inventario de informática es un puesto que nadie actualiza. El servidor igual: consola remota, firmware y avisos, con las herramientas que ya tienen.

Dos acuerdos que ahorran disgustos. Uno: en los puestos de vídeo, la actualización del controlador de la tarjeta gráfica no es rutina —puede cambiar cómo se descomprime el vídeo—, así que se prueba en uno antes de aplicarla a todos. Dos: el volumen de grabación del servidor no se comparte con nada más.

Lo nuestro sigue siendo lo que depende de la instalación: cuántos flujos aguanta cada puesto de verdad, qué hay que cambiar cuando entran cámaras nuevas y cómo se deja un puesto igual que estaba si hay que sustituirlo con prisa.

Empezar

¿El vídeo se ve a tirones en el puesto?

Dinos cuántas cámaras se abren a la vez, en cuántos monitores, qué software se usa y qué equipo hay debajo. Casi siempre el problema no es el servidor ni la red: es que el puesto está descomprimiendo más vídeo del que puede.