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WestPoint · Hardware · Eaton

El respaldo empieza antes del respaldo: en la protección que va delante.

Respaldo de corriente y protección eléctrica. La misma conversación de la autonomía y el apagado ordenado, más la parte que casi nunca se presupuesta: lo que protege a la instalación de una sobretensión y lo que permite cambiar baterías sin apagar nada.

Qué clase de fabricante es.

Eaton · Energia — Alimentacion ininterrumpida y proteccion electrica. Con una cosa que lo distingue en esta lista.

Además del equipo de respaldo, esta casa viene del mundo de la protección eléctrica: lo que hay aguas arriba del armario. Eso importa porque un equipo de respaldo protege de que falte corriente, y hay dos cosas que no resuelve y que también apagan un sistema de vídeo: una sobretensión grande —la típica de una tormenta cerca— y una puesta a tierra mal hecha.

Ahí entra la protección contra sobretensiones, que se pone en el cuadro y en las líneas que salen del edificio, y es la que salva las cámaras de exterior y los equipos del final de un tramo largo. En una nave con cámaras en postes, eso no es un extra: es la diferencia entre una tormenta que no se nota y una mañana cambiando electrónica.

En respaldo, el catálogo cubre desde el equipo de armario hasta el modular, donde la capacidad se añade metiendo módulos en lugar de cambiando de equipo. Y casi todos los de gama profesional tienen dos cosas que conviene pedir: vigilancia por red y una forma de cambiar las baterías sin dejar la carga sin protección.

Las baterías se cambian, y hay que poder hacerlo.

Es el detalle que distingue un equipo bien elegido de uno que obliga a una parada.

Las baterías son consumibles: se agotan en unos años, dan la mitad de autonomía mucho antes de fallar del todo y hay que cambiarlas. La pregunta práctica es cómo. En un equipo pequeño se cambian por delante sin apagar nada. En uno grande hay que mirar si existe una forma de puentearlo para poder trabajar en él dejando la carga alimentada directamente de la red: sin eso, cambiar baterías significa apagar el sistema de vídeo, y eso es una parada planificada que nadie quiere planificar.

La otra pregunta es cuándo. Un equipo profesional puede hacer una prueba de autonomía programada y dejar el resultado registrado, y eso convierte el estado de las baterías en un dato que se puede mirar en vez de una suposición. Con eso, la sustitución entra en el presupuesto del año que viene; sin eso, llega el día del corte.

Y conviene saber que el calor acorta la vida de una batería más que el uso. Un equipo de respaldo dentro de un armario cerrado y caliente gasta sus baterías a una velocidad que sorprende, y ése es uno de los motivos por los que la temperatura del armario y el respaldo de corriente se deciden a la vez.

La cuenta entera: días, discos, corriente y armario

La autonomía y el apagado ordenado.

Las dos cosas que de verdad deciden si la grabación sobrevive a un corte.

La autonomía sólo significa algo medida: con todo encendido, a la hora de más trabajo, quitando la corriente y cronometrando. Y «todo» es la cadena entera: cámaras, el conmutador que las alimenta, el grabador, el almacenamiento si está aparte y el puesto desde el que alguien mira. Respaldar el grabador y no el conmutador es el error más repetido del oficio, y deja un grabador encendido grabando nada.

El apagado ordenado es la otra mitad, y protege de algo peor que perder minutos de vídeo: un servidor cortado en seco puede estropear la base de datos que dice dónde está cada grabación. Con un programa que vigila la batería, el sistema se apaga solo antes de quedarse sin corriente y arranca solo cuando vuelve, en el orden correcto.

Y hay que decir la frontera: esto no es un generador. Si la instalación tiene que seguir funcionando durante un corte de horas, hace falta un grupo electrógeno, y entonces el respaldo de baterías cubre el minuto que ese grupo tarda en arrancar y estabilizarse. Prometer dos horas de baterías para un corte de cuatro es una cuenta que se descubre el día malo.

Dónde no lo pondríamos.

Un equipo grande en un armario cerrado y caliente, no: se come sus propias baterías. Si no hay ventilación, el equipo va fuera del armario o el armario se arregla antes.

Tampoco lo pondríamos sin vigilancia por red en una sede donde no hay nadie. El respaldo que no avisa del estado de sus baterías no es respaldo: es una caja que estará gastada el día que haga falta y nadie lo sabrá.

Y no lo pondríamos como única medida eléctrica en una instalación con cámaras en exterior y tramos largos. Ahí hace falta además protección contra sobretensiones y una puesta a tierra revisada; el equipo de respaldo no protege de un rayo cercano, y eso es justo lo que se lleva la electrónica de un perímetro.

Qué hacemos nosotros con él.

  • La lista de lo que tiene que sobrevivir al corte, con los vatios sumados, y la lista de lo que no se conecta. Las dos escritas, porque la toma libre es una tentación permanente.
  • La medida de autonomía el día de la entrega y otra al año, con todo encendido. El número que se da al cliente es el medido.
  • El apagado ordenado del servidor y el arranque automático en el orden correcto, probados quitando la corriente de verdad.
  • La protección contra sobretensiones en el cuadro y en las líneas que salen del edificio cuando hay cámaras en exterior, y la puesta a tierra comprobada. Es la parte que no se ve y la que salva equipos.
  • El calendario de baterías con su fecha, y la forma de cambiarlas decidida antes de comprar el equipo: si va a hacer falta apagar el sistema para eso, mejor saberlo ahora.

Quién lo administra cuando nos vamos.

La vigilancia, tu equipo de informática. El mantenimiento, alguien con nombre.

Lo que se hace por red lo lleva informática sin dificultad: estado del equipo, aviso cuando pasa a baterías, aviso cuando las baterías están gastadas, y todo eso dentro del sistema de avisos que ya tengan. Si hay regletas gestionadas, también el reinicio a distancia de un equipo colgado, que ahorra viajes.

Lo que hay que asignar a una persona es el mantenimiento físico: la prueba de autonomía anual y la sustitución de baterías por calendario. Puede hacerlo el mantenimiento del cliente con un procedimiento escrito, o podemos hacerlo nosotros dentro de un contrato. Lo que no funciona es que no esté en la lista de nadie, que es el caso más frecuente.

Y hay una comprobación de dos minutos que puede hacer cualquiera, hoy: mirar qué hay enchufado al equipo de respaldo. Si aparece un monitor grande, una impresora o algo que nadie decidió, ya se ha encontrado parte de los minutos que faltan.

Empezar

¿Sabes cuándo se cambiaron las baterías?

Si la respuesta es que no, la autonomía real no es la del contrato. Dinos qué equipo hay, qué tiene enchufado y cuántos años lleva, y te decimos cuánto aguanta hoy, qué hay que cambiar y si se puede hacer sin parar la grabación.