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Control de accesos · Verkada · Access Control

Todo en una pestaña. Y todo en la misma casa.

Cámaras, puertas e interfonos en una consola web, sin servidor y con suscripción por puerta. Lo que se gana es tiempo de gestión. Lo que se paga por ello también se cuenta aquí.

Qué es Verkada, y qué problema resuelve.

No es una plataforma de accesos a la que le han añadido nube. Es una casa que nació en la nube y que hace también las puertas.

El problema que ataca no es técnico, es de personas. Hay organizaciones con veinte, cincuenta o doscientos emplazamientos —tiendas, clínicas, gimnasios, colegios— en los que nadie sabe de seguridad ni tiene por qué saber. Ahí el sistema clásico no se rompe: se abandona.

La respuesta es quitar de en medio todo lo que hay que mantener. No hay servidor en el edificio, ni cliente que instalar, ni base de datos que respaldar, ni versión que subir. Se entra con el navegador y ahí están las cámaras, las puertas, los interfonos y las visitas de todos los emplazamientos a la vez.

Eso explica dónde aparece: cadenas, franquicias, colegios, empresas que abren sedes más rápido de lo que contratan técnicos. Y sitios donde quien decide no es el director de seguridad, porque no hay: decide informática, o decide operaciones.

Cómo está construido, y qué implica.

En la puerta hay una controladora en red que guarda su copia de permisos y horarios y decide en local. Encima no hay nada: habla directamente con el servicio del fabricante. Esa simplicidad es el producto — no hay una capa intermedia que se pueda configurar mal porque no hay capa intermedia.

Y tiene el otro filo. El hardware es suyo y el servicio es suyo, y van juntos. Se gana que nada se integra mal entre piezas de la misma casa: la puerta y la cámara que la mira están en la misma pantalla desde el primer día. Se paga que no se puede cambiar de cabeza conservando la electrónica. En una plataforma sobre controladoras de mercado, cambiar de software es cambiar de software; aquí es cambiar los armarios.

El modelo comercial va en la misma dirección: suscripción por puerta y por cámara, a varios años. Hay dos preguntas que conviene tener por correo antes de firmar: qué pasa con la consola el año que no se renueve —las puertas seguirán abriendo, porque deciden en local, pero la gestión es otra cosa— y cómo se saca el histórico si algún día se cambia de plataforma.

Cuatro preguntas de ficha técnica.

  • Qué lectores y qué cerraduras admite la controladora, y si sirven los que ya están puestos. En una reforma esto decide media partida del presupuesto.
  • Qué tarjetas se pueden leer, probado con una tarjeta real en una puerta real. De eso depende que la plantilla note el cambio o no se entere.
  • Cómo entran y salen las personas: sincronización con el directorio de la empresa e inicio de sesión único. Es lo primero que hay que montar, no lo último.
  • Qué pide la red. Controladoras y cámaras salen a internet: hay que decidir por dónde, con qué reglas y separadas de qué. Que no haya servidor no quita la arquitectura de red.

La nube, la línea y el RGPD.

Aquí la conversación de datos es más grande que en otras plataformas, por una razón buena: el vídeo y las puertas están en el mismo sitio.

Las personas, los permisos y el registro están en el servicio del fabricante; el vídeo se graba en la propia cámara y sube cuando se pide. Sin línea, las puertas siguen abriendo y las cámaras siguen grabando, pero se cae todo lo que pasa por la consola: dar de baja a alguien, abrir en remoto, ver en directo, recibir un aviso.

Y la parte incómoda: como la consola es el único sitio desde el que se administra, sin línea no se administra. Si un emplazamiento tiene mala conexión, eso se resuelve antes con una segunda vía, y cuesta un dinero que hay que presupuestar.

La protección de datos merece reunión propia. Juntar vídeo y accesos significa que el registro de quién entró lleva su imagen al lado, y eso sobre trabajadores es lo más sensible de la instalación: hay que informar a la plantilla y a su representación legal, justificar para qué se usa cada cosa y fijar cuánto se guarda y quién mira. Y, como proveedor de fuera de la Unión Europea, pedir por escrito la región de alojamiento, el contrato de encargado y el mecanismo de las transferencias.

Para quién encaja, y para quién no.

Encaja donde hay muchos sitios y poca gente técnica, donde el valor está en que alguien desde una oficina central vea las doscientas puertas sin desplazarse, y donde la alternativa real no era una plataforma enterprise: era seguir con un llavero y una hoja de cálculo.

No encaja cuando el pliego pide cosas que esta clase de producto no está hecha para cubrir: esclusas con lógica propia, jerarquías de zonas profundas, recuento de evacuación fino, integración a fondo con una plataforma de intrusión ya instalada, o una auditoría que exige que el dato no salga de la casa. Tampoco si hay una inversión grande en electrónica de puerta que se quería conservar.

Hay un caso intermedio frecuente: una sede central con requisitos serios y cuarenta delegaciones sin ninguno. Ahí la respuesta honesta muchas veces no es una plataforma para todo, sino dos, cada una donde encaja, y un procedimiento común de altas y bajas por encima de las dos.

Qué hacemos nosotros con ella.

  • El proyecto, que aquí sigue existiendo aunque el producto parezca que no lo necesita. Qué puerta se controla y cuál no, qué hace al irse la luz, si se lee al salir, qué cámara la mira y qué ocurre con el incendio.
  • La red y la salida a internet: por dónde salen controladoras y cámaras, separadas de la red de trabajo, y qué pasa si esa línea se cae.
  • La instalación completa: canalización, alimentación y respaldo, lectores, cerraduras y herrajes. La parte que no cambia porque el software esté en la nube, y la que sigue siendo la mitad de las averías.
  • La puesta en marcha de verdad: emplazamientos y roles, sincronización con el directorio, horarios y excepciones reales, y prueba escrita puerta por puerta.
  • El mantenimiento: respaldo y baterías, estado de cerraduras y herrajes, revisión del listado de credenciales contra personal, y el inquilino y las claves a nombre del cliente. En una suscripción esto importa más, no menos.

Quién la configura cuando nos vamos.

De las siete de este grupo, ésta es la que más puede llevar el cliente solo. Con un matiz.

Altas y bajas, horarios, permisos por zona, abrir una puerta puntualmente, mirar quién entró y pasar un vídeo a quien lo necesite: todo eso lo lleva el cliente y lo lleva bien. En una cadena se puede dar a cada encargado la gestión de su sitio y nada más, y eso es lo que hace que el listado siga siendo verdad: quien conoce a la gente es quien la da de alta.

El matiz es que hay decisiones que no son de consola. Añadir una puerta, cambiar lo que hace al irse la luz, tocar el enganche con la detección de incendios, rehacer la sincronización o cambiar cómo sale el sistema a internet. La facilidad de la herramienta tiene un efecto secundario real: invita a tocar cosas que parecen iguales que dar un permiso y no lo son.

Lo que entregamos para que puedan: formación corta y por papeles, el mapa de puertas con su comportamiento escrito, quién tiene cada rol y por qué, y el folio de los cinco problemas probables con su respuesta. Y una fecha en el calendario para revisar el listado de credenciales, porque ésa no la hace nadie si no está puesta.

Venir de otra cosa.

Se conserva la canalización, la alimentación, los herrajes y buena parte de las cerraduras. Hay que mirar uno a uno los lectores. No se conserva la controladora, que se sustituye, ni el servidor, que desaparece.

Las tarjetas deciden si la migración es un fin de semana o un mes. Si las actuales se pueden leer, la plantilla no se entera; si van cifradas con claves del fabricante anterior, hay reemisión para todo el mundo, y eso se organiza por plantas o por turnos con recepción avisada.

Y el historial se exporta y se guarda aparte antes de apagar el sistema viejo. No va a entrar en el nuevo, y hay sectores donde alguien va a pedirlo dentro de dos años.

Empezar

¿Cuántos sitios, y quién los lleva?

Ésas son las dos preguntas que deciden si esto encaja. Cuéntanos cuántas puertas hay y en cuántos emplazamientos, qué sistema está puesto ahora y quién va a llevar las altas y las bajas, y te decimos si tiene sentido o si necesitas otra cosa.