Control de accesos · Avigilon · Unity Access y Alta Access
Dos plataformas bajo el mismo nombre. Y no son la misma.
Avigilon vende una línea de accesos con servidor en el edificio y otra que vive en la nube. Elegir mal entre las dos no se corrige con una licencia: se corrige migrando.
Qué es Avigilon en accesos.
Una casa que viene del vídeo y que hoy tiene dos plataformas de puertas distintas. Saberlo antes de la primera reunión ahorra la segunda.
Avigilon —hoy dentro de Motorola Solutions— se hizo conocida por cámaras, no por puertas. Los accesos llegaron después y por dos caminos que nunca se han fundido en un producto. Por eso el nombre de la marca, solo, no dice qué vas a instalar.
Unity Access es el nombre de hoy de lo que se llamó Access Control Manager: servidor en la instalación, pensado para sedes grandes. Alta Access es lo que se compró como Openpath: servicio en la nube, sin servidor en el edificio, con el móvil como forma normal de abrir.
Las dos resuelven lo de siempre —quién abre qué puerta, cuándo, y que quede escrito— desde sitios opuestos. Aparecen donde el vídeo ya es de esta casa: una sede, un campus, una red de oficinas. La conversación no empieza por las puertas, empieza por «queremos una sola pantalla».
Cómo está construida cada una.
Unity es arquitectura clásica: servidor dentro, base de datos ahí, operadores contra él. Pero lo que pesa no está en el software, está en el armario: la electrónica de puerta es de la familia Mercury, de HID, la misma que usan varias plataformas enterprise de otras marcas.
Eso tiene una consecuencia que casi nadie pregunta antes de firmar y que es la que más dinero ahorra tres años después: el panel no es cautivo del software. El día que haya que cambiar de cabeza, el cable, los lectores y a menudo la controladora se quedan donde están.
Alta no tiene servidor. Cada controladora habla con el inquilino en la nube y guarda su copia de permisos y horarios, así que decide en local. Unity crece hacia dentro —particiones, esclusas, antipassback por zonas, listados de evacuación—; Alta crece hacia fuera: treinta delegaciones en el mismo inquilino y ningún servidor que mantener. Casi nunca encajan las dos.
Cuatro preguntas de ficha técnica.
Las cuatro cambian el proyecto, y las cuatro se contestan antes de pedir precio.
- Si los lectores hablan OSDP o Wiegand. Wiegand funciona y es un cable sin cifrar donde se puede pinchar; OSDP permite canal seguro y saber si un lector dejó de contestar.
- Qué tarjetas de las que ya hay se pueden leer. Comprobado con una tarjeta real en una puerta real, no en una tabla de compatibilidades.
- Cómo se junta con el vídeo y con la intrusión. Con el vídeo de la casa sale casi solo; con un VMS de otra marca, se prueba en maqueta antes de prometerlo.
- Qué hay para sincronizar las altas y las bajas con el directorio de la empresa. Es lo único que hace que el listado siga siendo verdad dentro de un año.
La nube, la línea y el RGPD.
Si se elige Alta, esto es una decisión del cliente y no un detalle técnico.
En la nube viven las personas, los permisos, los horarios y el registro. En el edificio vive la decisión: cada controladora tiene su copia y abre sin preguntar a nadie. Si se cae la línea, las puertas siguen con la última configuración y los eventos se guardan para subirlos luego.
Lo que se pierde sin línea, en concreto: no se propaga un cambio —das de baja a alguien y su credencial sigue abriendo hasta que la controladora se entere—, no se abre en remoto y no se ve en directo. La credencial de móvil, en cambio, no necesita internet: el teléfono y el lector se entienden entre ellos.
Y los datos, que no son un trámite del final. El fabricante es estadounidense y quien responde ante la Agencia de Protección de Datos es el cliente. Se piden por escrito tres cosas: en qué región se alojan los datos, el contrato de encargado de tratamiento con sus subencargados, y con qué mecanismo se amparan las transferencias fuera de la Unión Europea.
Para quién encaja, y para quién no.
Unity encaja donde hay una sede grande o un campus, departamento de seguridad con operador y requisitos de pliego: zonas, esclusas, recuento de gente dentro, auditoría. Y encaja sobre todo si el vídeo ya es de esta casa, porque entonces la consola única deja de ser un argumento y es un hecho.
Alta encaja donde hay muchos sitios pequeños y en ninguno hay informático: oficinas repartidas, clínicas, tiendas, naves de la misma empresa. También donde se quiere quitar de en medio el servidor y su mantenimiento.
No encaja ninguna si hay una puerta y media y nadie dentro que lleve las altas y las bajas. Alta sobra si la política de la casa es que ningún dato de personal salga de sus servidores, y mejor que la conversación acabe ahí que tres reuniones después. Unity sobra si nadie va a mantener ese servidor: un servidor de seguridad sin actualizar termina siendo el agujero más grande del edificio.
Qué hacemos nosotros con ella.
- El proyecto antes de la marca. Puerta por puerta: qué credencial, qué hace al irse la luz, si se lee también al salir, qué cámara la mira y qué pasa cuando salta el incendio. Esa hoja decide si es Unity, es Alta o no es ninguna.
- El dimensionado con los números delante: puertas hoy, puertas en tres años, operadores y, en nube, el coste recurrente a cinco años — que es donde se compara de verdad con un servidor propio.
- La instalación: canalización, alimentación y respaldo, lectores, cerraduras, cableado en OSDP donde se pueda, y la red separada de la red en la que trabaja la empresa.
- La puesta en marcha con la estructura que salió del proyecto y no la de ejemplo, las personas cargadas desde la fuente buena, el vídeo comprobado y prueba puerta por puerta con un acta escrita antes.
- El mantenimiento con calendario: respaldo y baterías, firmware, y la revisión del listado de credenciales activas contra la lista de personal. Y las claves de administrador a nombre del cliente.
Quién la configura cuando nos vamos.
El día a día lo lleva el cliente. Lo demás depende de qué se cambia.
Las altas y las bajas, los horarios, los permisos por zona y los grupos los puede llevar el equipo del cliente, el de seguridad o el de informática, y debería llevarlos él. Las dos líneas permiten dar a alguien la gestión de personas sin darle la configuración del sistema: quien da de alta a un trabajador no tiene por qué poder cambiar lo que hace una puerta.
Lo que no toca el cliente es la capa de abajo. Añadir una controladora, cambiar el modo de una puerta, tocar la integración con vídeo o intrusión, rehacer el árbol de zonas o subir versión. No es por guardarse el trabajo: es que un error ahí no se ve hasta el día que hace falta la puerta.
Para que puedan de verdad se entregan dos cosas. Formación por papeles —quien da altas y bajas, quien mira el registro y exporta, quien atiende una puerta que no abre— y documentación que sirva: mapa de puertas con su comportamiento, árbol de zonas y horarios tal como quedó, quién tiene cada rol, y un folio con los cinco problemas que van a pasar.
Venir de otra cosa.
Si lo que hay es una plataforma enterprise sobre controladoras Mercury, migrar a Unity es de lo menos doloroso que existe: se conserva el cable, los lectores y muchas veces el panel. No es gratis, pero no hay que abrir paredes.
El historial no se conserva. Se exporta a un fichero y se guarda aparte antes de apagar el sistema viejo: en la plataforma nueva no va a entrar, y hay sectores donde alguien lo pedirá dentro de dos años.
Y el tropiezo de verdad son las tarjetas. Las antiguas de proximidad se suelen poder seguir leyendo, y es la ocasión de dejar de hacerlo porque copiarlas cuesta muy poco. Las cifradas con las claves del fabricante anterior normalmente no se pueden leer, y entonces hay reemisión para toda la plantilla: eso es una mañana de cola en recepción, y se planifica.
Las otras seis de este grupo.
Ninguna es mejor que otra. Cambian la arquitectura, la forma de crecer y quién puede gobernarlas después.
Empezar
¿Unity o Alta? Depende de tu instalación.
Cuéntanos cuántas puertas hay, en cuántos sitios, qué sistema está puesto ahora y si hay alguien dentro que vaya a llevar las altas y las bajas. Con eso te decimos qué línea tiene sentido y, si no la tiene ninguna, también.