Saltar al contenido

WestPoint · Redes · D-Link

La caja que hay en todas partes, y por qué eso importa.

Conmutación con corriente por el cable y equipo de acceso, de un catálogo muy amplio y muy disponible. Sirve bien para lo que sirve, y hay dos cosas que conviene mirar antes de comprar: si es gestionada y cuál es la versión exacta.

Qué clase de casa es.

Una casa veterana de equipo de acceso, con un catálogo enorme y una distribución que llega a todos los sitios.

Lleva muchos años haciendo conmutación, equipo inalámbrico y accesorios de red, y su gama va desde la caja que reparte y no cuenta nada hasta switches gestionados con corriente por el cable y visibilidad por puerto. En vídeo aparece por esa parte de arriba, y también por una virtud poco elegante y muy práctica: está en todas partes.

Esa disponibilidad es un argumento real y rara vez se dice en voz alta. Cuando a las seis de la tarde de un viernes muere el switch que da corriente a ocho cámaras de un local, poder tener una caja equivalente a la mañana siguiente en casi cualquier ciudad vale más que varias líneas de una hoja de características. En instalaciones pequeñas eso decide proyectos.

Y hay que decir el otro lado: el catálogo es amplio y desigual. El nombre del fabricante en la caja no dice si lo que hay dentro es un switch gestionado con el que se puede diagnosticar una red o una caja que no cuenta nada. Eso se mira modelo a modelo, y de ahí salen las dos advertencias de esta página.

Gestionada o no gestionada, que no es un detalle de presupuesto.

La primera de las dos cosas que hay que mirar, y la que más averías cuesta.

Una caja no gestionada reparte tráfico y no cuenta nada: no dice qué puerto está levantado, ni cuánta corriente da, ni cuánto tráfico pasa, y no se puede apagar un puerto a distancia para reiniciar una cámara. El día que algo va mal no hay por dónde empezar a mirar: hay que ir allí, desenchufar cosas y razonar por eliminación.

Y hay un caso en el que eso duele: la corriente. Una caja no gestionada con alimentación por el cable tiene su total como cualquier otra, lo agota igual y deja de alimentar puertos igual, pero no tiene forma de decírtelo. Así que la instalación se queda con dos cámaras que se reinician de madrugada en invierno, impecables por la mañana, y sin un solo sitio donde mirar. Es la llamada que más veces hemos recibido en instalaciones pequeñas, y casi siempre es ésa la causa.

Nuestra regla, y no es de marca: en el camino principal del vídeo, el switch va gestionado. Lo no gestionado se queda para tres cámaras en un rincón, o para un punto donde se acepta de antemano que si falla se cambia la caja. Cuesta un poco más y se paga la primera vez que hay que diagnosticar algo sin ir al sitio.

La versión exacta, y el repuesto que no sirve.

La segunda cosa que hay que mirar, y se descubre el peor día.

En catálogos muy amplios y muy longevos es normal que un mismo nombre de modelo se fabrique durante años con revisiones de electrónica distintas por dentro. Funcionan igual de cara al usuario, pero no llevan el mismo programa interno, y la configuración que se exporta de una no siempre se carga en otra.

La consecuencia es concreta e incómoda: el switch de repuesto que hay en la estantería, comprado hace tres años, puede no tragarse la configuración del que acaba de morir. Quien lo descubre lo descubre un sábado, con la instalación esperando, y acaba configurando a mano desde la documentación, que es exactamente lo que el repuesto estaba ahí para evitar.

Lo que hacemos: anotar en el inventario la versión exacta de cada equipo, guardar la configuración en un fichero y además en texto legible —una hoja con las redes, los puertos y las direcciones, que se puede seguir a mano en cualquier caja—, y comprar el repuesto al mismo tiempo que el equipo y no tres años después.

Corriente, caudal y armario.

Lo mismo que en cualquier gama de acceso, contado corto porque es igual de cierto.

El total de corriente del switch no es lo que da un puerto multiplicado por el número de puertos: se agota antes, y cuando se agota deja puertos sin alimentar por un orden de prioridad que nadie ha configurado. La cuenta se hace con el consumo de invierno de las cámaras, con calefactor y con motor, y se deja margen porque dentro de dos años alguien va a poner dos cámaras en los puertos libres.

El puerto que sale del armario hacia el grabador tiene que ser más rápido que los de las cámaras. Si es de la misma velocidad es el cuello de botella del armario entero, y no hay configuración que lo arregle: todas las cámaras envían en la misma dirección, todo el día, y varias personas mirando en directo añaden tráfico de salida encima.

Y el armario. Esta gama es de interior tranquilo: rack o pared, temperatura de persona, poco polvo. En un cuadro de nave o en un armario de calle no es el sitio, y lo que pasa ahí no es que se rompa: es que se reinicia de madrugada y está perfecto por la mañana.

Dónde encaja bien.

En más sitios de los que parece, con una honestidad: casi siempre no es el protagonista.

En instalaciones pequeñas de interior: un comercio, un despacho, una comunidad, un taller, una consulta. Un switch gestionado con corriente por el cable, unas cámaras y una red separada de los ordenadores es una instalación correcta, y cuesta lo que puede costar.

Como ampliación: el armario del fondo del almacén donde han aparecido cuatro cámaras y hay que dar corriente y salida sin tocar el núcleo de la instalación, que puede ser de otra casa. Y como repuesto razonable en una instalación pequeña, por la disponibilidad: la caja que puedes tener mañana vale más que la caja perfecta que tarda una semana.

Dónde no la pondríamos.

Cuatro casos: los de cualquier gama de acceso, más uno propio.

En el núcleo de nada. El switch donde se concentra el vídeo de todos los armarios, o el que alimenta las cámaras que de verdad importan, es el punto donde un fallo deja ciega la instalación entera. Ahí se mira redundancia de alimentación, capacidad interna y soporte.

En un anillo que tenga que recomponerse antes de que la grabación note el corte. El mecanismo genérico tarda segundos, y segundos son huecos y cincuenta avisos de cámara perdida a la vez.

En cuadro de nave, armario de calle, sitio con polvo o con vibración. No es equipo industrial.

Y el propio: no la pondríamos eligiendo a ciegas dentro del catálogo. Es la marca donde más importa mirar el modelo concreto, porque el abanico va de una caja que no cuenta nada a un switch gestionado con visibilidad por puerto, y el nombre de la marca no distingue entre las dos. Comprar «un switch PoE de esa marca» sin más es la forma de acabar con lo primero creyendo que tienes lo segundo.

Quién la administra cuando nos vamos.

El cliente, casi siempre, con una condición: que lo que se puso sea gestionado.

Si el switch es gestionado, el día a día lo lleva sin problema quien lleva los ordenadores de la casa: ver puertos, ver la corriente de cada uno, reiniciar una cámara apagando su puerto, dar de alta una cámara en la red que le toca, exportar la configuración. Se entrega la cuenta de administrador a su nombre, la configuración en fichero y en papel, y el inventario con el modelo y la versión exacta de cada caja.

Si no es gestionado, no hay día a día: no hay nada que administrar y tampoco nada que mirar el día que algo va mal. Es una decisión legítima en una instalación muy pequeña, pero es una decisión y se toma sabiéndolo, no por descuido del presupuesto.

La frontera está donde siempre —la separación de redes y la cuenta de corriente cuando se amplía— y aquí hay una propia: la gestión del repuesto. Comprar la caja, comprobar que se le carga la configuración y anotarlo es trabajo de una tarde que hay que hacer una vez; si no lo hace nadie, la estantería tiene un adorno.

Y si en tu casa ya hay un equipo de TI con su marca, se monta con la suya sin discutirlo. En esta gama la marca es lo que menos decide: lo que decide es que el switch sea gestionado, que el puerto de salida sea más rápido que los de las cámaras y que la cuenta de corriente esté hecha. Eso lo llevamos hecho para el equipo que ellos tengan, y cuando su equipo no da, se explica con los números y antes de firmar.

Lo que se decide antes de elegir marca

Dónde seguir.

Gestionado o no gestionado es una de las decisiones del proyecto de red, y la que más se nota el día de una avería. De eso habla el área.

Empezar

¿Sabes si tu switch es gestionado?

Cuéntanos qué cajas hay, cuántas cámaras cuelgan de cada una, si alguna se reinicia sola y si existe un repuesto en alguna estantería. Con eso te decimos qué se puede diagnosticar con lo que tienes, qué hay que cambiar y qué basta con dejar documentado.